La tasa de fecundidad en el mundo sigue cayendo a un ritmo más acelerado de lo previsto y Colombia no es ajena a esta tendencia. De acuerdo con un informe de la ONU citado por la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), la fecundidad global pasó de un promedio de cinco hijos por mujer en la década de 1970 a 2,2 en 2024, y alcanzará el nivel de reemplazo poblacional (2,1) en 2050, más de 20 años antes de lo estimado en 2013.
Hoy, más de la mitad de los países tienen tasas por debajo del reemplazo. Corea del Sur, Italia y España se encuentran entre los casos más críticos, con niveles inferiores a 1,4 hijos por mujer. Incluso economías como Estados Unidos y México ya están en esa misma senda.
El fenómeno trae consigo un cambio estructural: menos nacimientos, más adultos mayores y, en el mediano plazo, una reducción de la población global. Según la ONU, resulta muy improbable que las tasas vuelvan a los niveles de reemplazo, lo que obliga a los gobiernos a diseñar políticas bajo un escenario de baja fecundidad permanente.
En el caso de Colombia, aunque el llamado “impulso demográfico” permitirá que la población siga creciendo hasta 2043 gracias a su estructura aún joven, las proyecciones del DANE y los análisis de ANIF advierten un panorama de envejecimiento acelerado y una caída poblacional más rápida de lo anticipado.
El desafío, señalan los expertos, está en anticipar los costos fiscales y sociales del envejecimiento, especialmente en sistemas como salud y pensiones, y aprovechar la ventana actual para invertir en capital humano y productividad. Además, la ONU recomienda políticas activas de apoyo a las familias, corresponsabilidad en el cuidado y una gestión estratégica de la migración, elementos clave que Colombia debería considerar para enfrentar este reto.
“Lo que hace una década parecía un escenario lejano hoy es una realidad inminente. La población mundial, incluida la colombiana, dejará de crecer antes de lo previsto”, concluye el informe de ANIF.

