En Colombia, las familias están ahorrando más dinero y se han convertido en el principal motor que financia a la economía. Según la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), en el segundo trimestre de 2025 los hogares lograron un superávit de $21 billones, es decir, ahorraron más de lo que gastaron, y esos recursos terminaron cubriendo parte de la deuda de otros sectores.

El panorama es distinto para el gobierno y las empresas, que gastan más de lo que logran ahorrar. El gobierno nacional central fue el que más recursos necesitó, con un endeudamiento de $28,6 billones, aunque los gobiernos locales compensaron un poco con un superávit de $8,5 billones.
Por el lado de las empresas, tanto financieras como no financieras, también aumentaron su deuda. En total, el endeudamiento neto de la economía alcanzó $23,5 billones, una cifra 75% mayor a la registrada un año atrás.
¿Qué explica este contraste? Los ingresos de las familias crecieron un 8,4% gracias a mejores salarios, prestaciones sociales y transferencias del gobierno, lo que permitió que, pese a gastar más en consumo, aún les sobrara dinero para ahorrar. En cambio, el gobierno y las empresas enfrentaron mayores gastos en salarios, transferencias, impuestos e inversiones, lo que los llevó a depender de ese ahorro de los hogares.
En palabras simples: mientras los colombianos están actuando como los “prestamistas” del país, el Estado y las compañías siguen pidiendo prestado para financiar su funcionamiento y proyectos.

