Según el centro de Estudios Económicos ANIF, tras casi dos años de contracción y desempeño irregular, la industria manufacturera vuelve a consolidarse como uno de los motores de la economía nacional. Los resultados del tercer trimestre de 2025 confirman un viraje significativo en el sector, que no solo recuperó su dinamismo, sino que se posicionó como un actor clave en la expansión económica del país, según el informe económico de Anif.
Un giro decisivo tras la caída de 2024
Entre julio y septiembre de 2025, la manufactura registró un crecimiento anual de 4,1% en su valor agregado, revirtiendo por completo la contracción de -1,5% observada en el mismo periodo de 2024. Este avance permitió que el sector se ubicara como el tercer mayor aportante al crecimiento económico, contribuyendo 0,5 puntos porcentuales al aumento del PIB, que alcanzó 3,6% en el trimestre.
El peso relativo del sector también reafirma su relevancia macroeconómica: la actividad manufacturera representó 10,8% del PIB en lo corrido del año, ubicándose únicamente por detrás del comercio y la administración pública.
Industria más fuerte, empleo más dinámico
El repunte no solo se ha manifestado en la producción, sino también en el mercado laboral. Entre enero y septiembre de 2025, el empleo industrial creció 5,3% anual, equivalente a cerca de 130.000 nuevos puestos de trabajo, un desempeño notable en un contexto de recuperación gradual de la demanda interna.
Producción al alza y sectores que impulsan el crecimiento
Los datos de la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET) refuerzan la tendencia positiva. En septiembre, la producción real de la industria registró un crecimiento anual de 5,2%, consolidando nueve meses de recuperación.
Los subsectores con mayor aporte fueron:
- Industria farmacéutica y sustancias medicinales: +0,61 pp
- Confección de prendas de vestir: +0,59 pp
- Productos minerales no metálicos: +0,53 pp
Sin embargo, persisten focos de rezago. La producción de papel y cartón (-0,24 pp) y la elaboración de panela y azúcar (-0,23 pp) tuvieron contribuciones negativas, reflejando dinámicas sectoriales aún debilitadas.
En el acumulado de enero a septiembre, la producción industrial avanzó 2,2%, en contraste con la caída de -2,9% del mismo periodo en 2024. Destacaron como impulsores:
- Confección de prendas de vestir: +0,37 pp
- Fabricación de equipos de transporte: +0,36 pp
- Otros productos químicos: +0,31 pp
Pero algunos sectores continúan enfrentando dificultades, como la industria de hierro y acero (-0,28 pp) y nuevamente papel y cartón (-0,18 pp), afectados por contracciones de dos dígitos.
Factores detrás de la reactivación: consumo, crédito y exportaciones
Tres elementos explican el repunte industrial:
1. Mayor consumo de los hogares
Durante el tercer trimestre, la demanda interna avanzó con fuerza. El consumo de los hogares creció 4,2%, impulsando las industrias orientadas al mercado doméstico, especialmente vestuario y bienes intermedios.
2. Mejora en las condiciones de financiamiento
La política monetaria también jugó a favor. La tasa del Banco de la República descendió de 13,25% (finales de 2023) a 9,25% en el tercer trimestre de 2025, facilitando la inversión y el acceso al crédito productivo.
3. Exportaciones manufactureras al alza
En el frente externo, las exportaciones del sector crecieron 4,0% en lo corrido del año, favorecidas por la recuperación de la demanda en socios comerciales clave.
Retos: la construcción como eslabón crítico
A pesar del panorama alentador, el desempeño de sectores estrechamente encadenados a la industria, como la construcción, sigue siendo un desafío. La menor demanda por materiales como hierro y acero continúa afectando la actividad de estas ramas, que aún no logran alinearse plenamente con la recuperación general.
La reactivación sostenida del sector constructor será un factor determinante para consolidar el ciclo positivo de la industria en 2026.
Conclusión
La industria manufacturera vive su mejor momento en dos años. Su recuperación no solo ha sido amplia y sostenida, sino que se ha traducido en mayor empleo, dinamismo productivo y un aporte significativo al crecimiento económico del país. No obstante, para mantener el impulso será necesario que los sectores rezagados —especialmente aquellos encadenados a la construcción— logren superar sus cuellos de botella y retomar su senda de crecimiento.

