Capital mexicano migra a Estados Unidos en busca de mayor escala y certidumbre

Abr 24, 2026

El reporte “Migración Patrimonial 2026” de BAI Capital revela que inversionistas mexicanos están trasladando su riqueza hacia mercados estadounidenses ante la limitada capacidad de absorción de la economía nacional.

El capital privado mexicano está cambiando de destino. Ya no se trata únicamente de personas que cruzan la frontera hacia Estados Unidos, sino de portafolios de inversión que buscan mayor escala, liquidez y seguridad jurídica. Así lo expone el reporte Migración Patrimonial 2026, presentado por la firma BAI Capital, que analiza cómo los flujos de capital transfronterizo están redefiniendo el mapa económico de América del Norte.

El informe sostiene que este fenómeno no responde a una fuga de capital por coyunturas políticas o episodios de volatilidad, sino a una transformación estructural: la riqueza privada en México crece mucho más rápido que la capacidad de la economía nacional para absorberla.

Según el ranking Las Grandes Fortunas de México 2026 de Infosel, el patrimonio de las principales fortunas mexicanas creció 38.1% en el último año, mientras que la economía mexicana apenas avanzó 0.6% en 2025, de acuerdo con cifras del Fondo Monetario Internacional. A ello se suma una caída de 4.6% en remesas, reportada por el Banco de México. La diferencia de 37.5 puntos porcentuales entre generación de riqueza y capacidad económica local explica, según el análisis, el desplazamiento patrimonial.

“El capital está buscando jurisdicciones con mayor escala, liquidez y certidumbre”, señala el documento.

En este escenario, Estados Unidos se consolida como el principal receptor. Con un PIB de 30.6 billones de dólares en 2025 —equivalente a casi una cuarta parte de la economía global— y con el dólar representando 57.67% de las reservas internacionales, su sistema financiero ofrece una profundidad difícil de igualar.

“Estados Unidos no compite por capital: lo absorbe”, afirmó Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México.

El corredor México–Estados Unidos, considerado el mayor del mundo con más de 11 millones de personas vinculadas, ahora también se ha convertido en una ruta de inversión patrimonial. Los inversionistas ya no observan a Estados Unidos como un solo país, sino como un conjunto de economías con escala global.

Texas, por ejemplo, con un PIB de 2.7 billones de dólares, sería la octava economía mundial si fuera independiente. California supera los 4.1 billones y ya rebasa a Japón, mientras Florida se consolida como un polo inmobiliario internacional.

“El capital sofisticado no compra geografía; compra exposición a ecosistemas”, destaca el reporte.

Florida, particularmente Miami, se ha convertido en uno de los principales receptores de inversión latinoamericana. Cerca del 10% de todas las compras internacionales de vivienda en Estados Unidos ocurren allí, con una captación de 4.4 mil millones de dólares en inversión extranjera durante 2025. El 86% de esos compradores proviene de América Latina.

Además del mercado residencial, el interés se concentra en activos con demanda estructural, como la vivienda estudiantil. Proyectos como ALMA Miami, desarrollado por BAI Capital cerca de Florida International University, reflejan esta estrategia.

“No depende del ciclo económico. Depende del ciclo académico”, subraya la firma.

Otro vehículo clave es el programa federal EB-5, que permite obtener residencia permanente en Estados Unidos mediante una inversión mínima de 800 mil dólares y la generación de al menos 10 empleos. En abril de 2026, México aparece sin lista de espera, lo que representa una ventaja frente a países asiáticos que concentran el 90% de las solicitudes.

BAI Capital asegura haber acompañado a más de 200 familias de 14 países, con 323 millones de dólares en proyectos activos y aprobación total en sus procesos migratorios.

Aunque no fue posible verificar de manera independiente todos los datos presentados por la firma, las cifras citadas corresponden a organismos como FMI, Banxico y Boston Consulting Group, según el documento original.

La tendencia apunta a largo plazo. Cerulli Associates estima que más de 84 billones de dólares cambiarán de manos en las próximas dos décadas por la mayor transferencia generacional de riqueza registrada.

La migración económica, concluye el reporte, ya no se define solo por el movimiento de personas. La nueva frontera está en el capital, y la decisión estratégica ya no es geográfica, sino financiera.

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