Cripto y banca tradicional se integran: las cinco tendencias que redefinirán el sistema financiero en 2026

Mar 4, 2026

El CEO de Bitso, Daniel Vogel, identifica la consolidación de las stablecoins, la tokenización de activos y la convergencia con inteligencia artificial como factores clave que redefinirán el sistema financiero global y latinoamericano.

El ecosistema de criptomonedas avanza hacia una nueva etapa de integración con el sistema financiero tradicional en 2026, impulsado por el crecimiento del uso de stablecoins, la tokenización de activos reales y la adopción de

inteligencia artificial en servicios financieros. Así lo planteó Daniel Vogel, CEO y cofundador de Bitso, quien identificó cinco tendencias que marcarán el rumbo de la industria en los próximos años. Este proceso, que ya se observa en América Latina —incluida Colombia—, responde a factores como la inflación, la necesidad de pagos transfronterizos más eficientes y la creciente participación de bancos e inversionistas institucionales.

Tras varios años de evolución tecnológica y expansión de usuarios, el sector de los criptoactivos comienza a consolidarse como parte de la infraestructura financiera global. Según datos de la firma de análisis Chainalysis —citados en el documento base y no verificados directamente para este artículo—, América Latina registró entre 2023 y 2025 uno de los mayores crecimientos en adopción cripto a nivel mundial, con incrementos anuales superiores al 60%.

En este escenario, Vogel identifica cinco tendencias que definirán el ecosistema en 2026.

La primera es la consolidación de las stablecoins como medio de pago y ahorro digital. Estos activos, vinculados al valor de monedas tradicionales como el dólar, han pasado de ser herramientas utilizadas principalmente para trading a convertirse en una infraestructura clave para pagos en internet. Un informe de Bitso señala que cerca del 40% de los usuarios cripto en América Latina prioriza la compra de stablecoins frente a otros activos digitales, especialmente en países como Argentina, Colombia y Brasil.

La segunda tendencia es la tokenización de activos del mundo real. Instrumentos financieros como bonos, fondos o deuda corporativa comienzan a representarse en blockchain, permitiendo operaciones continuas y acceso global a mercados financieros. Algunas estimaciones —también citadas en el documento base— proyectan que el mercado global de activos tokenizados podría superar los 16 billones de dólares hacia 2030.

Un tercer eje de transformación será la convergencia entre blockchain e inteligencia artificial. Según Vogel, el desarrollo de agentes financieros “on-chain” permitirá automatizar decisiones de inversión y gestión de activos bajo reglas definidas por contratos inteligentes. Estudios de McKinsey estiman que la automatización financiera basada en IA podría reducir los costos operativos del sector hasta en un 30% en los próximos años.

La cuarta tendencia apunta a la institucionalización del mercado cripto. Tras la aprobación de fondos cotizados en bolsa (ETF) vinculados a bitcoin en mercados internacionales, cada vez más instituciones financieras incorporan activos digitales a sus portafolios. Bancos y neobancos han comenzado a ampliar servicios relacionados con criptomonedas, impulsados por marcos regulatorios más claros en distintos países.

Finalmente, Vogel señala el surgimiento de una economía automatizada basada en blockchain. En este modelo, dispositivos, softwares y sistemas autónomos podrían intercambiar valor entre sí mediante redes descentralizadas, abriendo el camino a pagos máquina a máquina en sectores como logística, servicios digitales o internet de las cosas.

“La discusión sobre cripto trascenderá a un terreno más práctico: quien logra usar esta tecnología para resolver problemas reales —pagos, ahorro, inversión y movimiento de dinero— es quien va a liderar la siguiente etapa del sistema financiero”, afirmó Vogel.

El ejecutivo también subrayó que el objetivo de estas innovaciones es hacer que la tecnología blockchain opere de manera casi invisible para el usuario final. “Desde Bitso siempre hemos trabajado bajo la filosofía de hacer del cripto algo útil, y hoy vemos que esta visión se integra cada vez más para solucionar problemas estructurales del sistema financiero tradicional”, añadió.

El crecimiento del ecosistema cripto en América Latina ha estado vinculado a condiciones económicas particulares de la región, como inflación persistente, restricciones cambiarias y costos elevados en transferencias internacionales. En países como Argentina o Brasil, el uso de stablecoins ha ganado terreno como alternativa para proteger el valor del dinero y facilitar pagos internacionales.

Colombia también ha mostrado avances en la exploración regulatoria y en programas piloto que buscan integrar tecnologías blockchain en el sistema financiero, lo que podría favorecer la adopción de estas tendencias en los próximos años.

De cara a 2026, especialistas del sector coinciden en que la línea entre criptomonedas y finanzas tradicionales continuará difuminándose. La integración de blockchain, inteligencia artificial y activos tokenizados podría transformar la manera en que se realizan pagos, inversiones y transferencias globales, acercando a millones de personas a servicios financieros digitales sin que necesariamente perciban la tecnología que opera detrás del sistema.

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