El auge del streaming no solo ha transformado la forma en que se consumen contenidos, también ha consolidado a Colombia como un polo atractivo para la producción de series y películas. En los últimos años, la combinación entre incentivos fiscales, costos competitivos y talento local ha impulsado una dinámica económica que fortalece a la industria audiovisual como un motor de desarrollo.
Un ejemplo reciente es la serie Cien años de soledad, una de las mayores apuestas de Netflix en América Latina, cuya producción en Colombia generó una inversión estimada de más de 225.000 millones de pesos, equivalentes a unos 52 millones de dólares. Este tipo de megaproyectos dejan beneficios directos en empleos, contratación de servicios locales, turismo, y consumo interno en regiones fuera de Bogotá como la Sierra Nevada de Santa Marta.
Desde 2019, el país ha puesto en marcha dos herramientas clave para atraer rodajes internacionales: los certificados de inversión audiovisual (CINA), que otorgan un crédito fiscal del 35 % sobre gastos realizados en Colombia, y el Fondo Fílmico Colombia (FFC), que devuelve hasta el 40 % en servicios audiovisuales y el 20 % en logística. Gracias a estas políticas, más de 110 producciones se han realizado en territorio colombiano en los últimos cinco años, generando más de 70.000 empleos directos e indirectos, según cifras oficiales.
La competitividad del país también se refleja en los costos operativos. Los sueldos del personal técnico, los arriendos de locaciones y el alquiler de equipos son significativamente más bajos en comparación con otros países de la región, lo que permite que las producciones maximicen sus presupuestos sin sacrificar calidad.
Además, Colombia cuenta con una red creciente de estudios de grabación, personal calificado y locaciones diversas, que van desde paisajes naturales hasta escenarios urbanos. Este ecosistema ha sido fortalecido por la expansión de plataformas como Netflix, Prime Video y Disney+, que cada vez más buscan contenidos originales latinoamericanos para responder a una audiencia regional que se proyecta en crecimiento sostenido: solo en 2025, el consumo de streaming en América Latina crecería un 70 %, según estimaciones del sector.
En el plano local, el impacto también se evidencia en la demanda. Se calcula que más del 50 % de los hogares colombianos ya cuenta con televisores inteligentes, lo que facilita el acceso directo a plataformas y potencia el consumo de producciones nacionales. Esto ha generado oportunidades no solo para actores, guionistas y técnicos, sino también para proveedores, hoteles, transporte y servicios indirectos.
Con una oferta audiovisual en expansión, incentivos robustos y una narrativa cada vez más exportable, Colombia se consolida como un jugador clave en el mapa del entretenimiento digital. La industria no solo produce cultura, también está generando ingresos, empleo y visibilidad internacional.

