La banca sigue concentrando la mayor parte del crédito, pero los originadores digitales y los fondos privados están atendiendo empresas y consumidores que no encajan fácilmente en los modelos tradicionales.
El crédito en Colombia comienza a diversificarse. Plataformas fintech, fondos de deuda privada, cooperativas y originadores especializados están ampliando las opciones para empresas y consumidores que necesitan recursos con mayor agilidad o no cumplen las condiciones habituales de la banca.
Según la Superintendencia Financiera, la cartera de los establecimientos de crédito cerró 2025 en $763 billones. La cartera vencida disminuyó 16,4 % en términos reales y el indicador de cobertura subió a 142 %, señales de recuperación después de un periodo de contracción.
Sin embargo, todavía existe espacio para nuevos jugadores. El Reporte de Inclusión Financiera de la Superintendencia Financiera y Banca de las Oportunidades mostró que, al cierre de 2024, solo el 35,5 % de los adultos tenía algún producto de crédito formal, aunque el 96,3 % contaba con al menos un producto financiero.
Esa brecha está impulsando modelos que utilizan más información y estructuras diferentes de financiación.
Tecnología para evaluar nuevos perfiles
Las fintech pueden analizar datos transaccionales, facturación electrónica, comportamiento de pagos y flujos de caja para estudiar solicitudes difíciles de evaluar únicamente con estados financieros, garantías tradicionales o historial crediticio.
La digitalización ya es evidente. Durante el primer trimestre de 2026, los establecimientos de crédito y las sociedades especializadas en depósitos y pagos electrónicos realizaron 6.078 millones de operaciones. De acuerdo con la Superintendencia Financiera, los canales no presenciales concentraron el 84,6 % de las transacciones y el 69,9 % del dinero movilizado.
El reto no es solo aprobar préstamos más rápido. También consiste en demostrar que los modelos de datos pueden identificar correctamente la capacidad de pago y proteger al consumidor.
El crédito respaldado por activos gana espacio
Una de las estructuras que adquiere relevancia es la financiación asset-backed, en la que el análisis no depende exclusivamente del balance de la empresa, sino también de activos o flujos identificables que respaldan la operación.
Facturas por cobrar, contratos, cánones de arrendamiento, inventarios o carteras de clientes pueden servir como base para obtener recursos.
“Este modelo permite que el análisis crediticio no dependa únicamente del balance de una empresa, sino de la calidad de los activos que respaldan la operación”, explica Camilo Zea, CEO de Pronus.
Según el directivo, esta modalidad no elimina el riesgo, pero facilita identificarlo, medirlo y distribuirlo. Para una empresa con ventas recurrentes, pero sin suficiente patrimonio o garantías inmobiliarias, puede representar una alternativa frente al préstamo convencional.
La titularización, puente hacia el mercado de capitales
El crecimiento del crédito alternativo requiere fuentes estables. Una fintech puede originar préstamos con rapidez, pero necesita recursos para seguir expandiendo su cartera.
La Superintendencia Financiera define la titularización como un proceso mediante el cual activos de baja liquidez o flujos futuros se transfieren a un patrimonio autónomo y se convierten en títulos negociables.
En la práctica, un originador puede agrupar una cartera, transferirla a un vehículo independiente y obtener recursos de inversionistas. Los pagos de los deudores respaldan los títulos y el dinero recibido permite financiar nuevas operaciones.
Para Zea, esta herramienta puede conectar a los nuevos originadores con inversionistas institucionales.
Al cierre de 2025, los fondos de inversión colectiva y los fondos de capital privado administrados por fiduciarias y comisionistas gestionaban cerca de $219 billones, según la Superintendencia Financiera. No son recursos automáticamente disponibles para crédito privado, pero muestran el tamaño del ahorro que podría participar en estructuras adecuadas de riesgo y rentabilidad.
La regulación sigue ampliando el mercado
Colombia ha venido ajustando las reglas para incorporar nuevas formas de financiación. El Decreto 0034 de 2025 permitió que personas naturales con proyectos productivos participaran como receptoras en esquemas regulados de financiación colaborativa mediante valores.
La Superintendencia Financiera también amplió las posibilidades de A2censo para incluir patrimonios autónomos, fondos de inversión colectiva cerrados, fondos de capital privado y procesos de titularización.
En abril de 2026, el supervisor publicó un proyecto de circular con instrucciones especiales para este mercado. La evolución normativa muestra que la innovación avanza junto con mayores exigencias de trazabilidad y protección.
Tasas altas y presión por alternativas
El crecimiento ocurre en un entorno financiero exigente. El Banco de la República elevó en junio de 2026 la tasa de política monetaria al 12 %, mientras la Superintendencia Financiera certificó para julio un interés bancario corriente de 19,19 % efectivo anual para crédito de consumo y ordinario.
Estas condiciones pueden acelerar la búsqueda de opciones distintas a la banca, pero no garantizan que las fintech o los fondos privados sean más baratos. También enfrentan costos de fondeo, riesgos de incumplimiento y exigencias de rentabilidad.
Su ventaja puede estar en la agilidad, la flexibilidad y la capacidad de evaluar activos o flujos que no encajan fácilmente en los modelos tradicionales.
Crecer sin deteriorar la calidad
La expansión del crédito privado puede mejorar el acceso de pequeñas y medianas empresas y acercar el mercado de capitales a nuevos segmentos.
Pero la titularización y la financiación respaldada por activos no hacen desaparecer el riesgo. Su sostenibilidad dependerá de la calidad de las carteras, la transparencia de los originadores y la claridad con la que los inversionistas conozcan las posibles pérdidas.
La oportunidad para Colombia no está en reemplazar a la banca, sino en construir un sistema en el que bancos, fintech, fondos privados y plataformas colaborativas atiendan necesidades diferentes.
El crédito alternativo ya ocupa espacios que el sistema tradicional no cubre. Su siguiente prueba será demostrar que puede crecer con la misma velocidad con la que fortalece sus controles.

