La IA transforma el negocio de los seguros

Jul 31, 2026

La industria aseguradora acelera su transformación impulsada por la inteligencia artificial. Mientras América Latina lidera el crecimiento mundial del sector, las compañías enfrentan el reto de responder a clientes más exigentes, reducir costos operativos y convertir la tecnología en una ventaja competitiva sostenible.

La industria de los seguros atraviesa una de las mayores transformaciones de su historia. Tradicionalmente enfocadas en la gestión del riesgo y la protección patrimonial, las aseguradoras ahora enfrentan un escenario donde la experiencia del cliente, la velocidad de respuesta y la eficiencia operativa pesan tanto como la cobertura ofrecida. En ese contexto, la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una innovación experimental para convertirse en un componente estratégico de la competitividad.

El cambio ocurre en un momento de expansión para el mercado. De acuerdo con el Informe Global de Seguros 2025 de McKinsey, América Latina registró un crecimiento promedio anual del 11 % entre 2019 y 2024, consolidándose como la región con mayor dinamismo en la industria aseguradora a nivel mundial. Sin embargo, ese crecimiento también ha elevado las exigencias para las compañías, que deben responder a consumidores más informados, digitalizados y menos dispuestos a permanecer con una aseguradora que no satisfaga sus expectativas.

En Colombia, el desafío es particularmente evidente. Las tasas de no renovación de pólizas oscilan entre el 24 % y el 36 %, un indicador que refleja la necesidad de fortalecer la relación con los asegurados mediante servicios más ágiles, personalizados y eficientes. Hoy el cliente ya no compara únicamente precios o coberturas; también evalúa la rapidez en la atención, la facilidad para presentar reclamaciones y la capacidad de recibir respuestas oportunas.

La experiencia reemplaza al producto como factor de diferenciación

La digitalización está modificando profundamente el comportamiento de los consumidores. Los asegurados esperan procesos simples, atención inmediata y soluciones adaptadas a sus necesidades particulares, una realidad que obliga a las aseguradoras a revisar sus modelos operativos.

En este escenario, la inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel determinante al automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de información y facilitar decisiones en tiempo real que antes requerían largos periodos de análisis humano.

«La inteligencia artificial ya no es una apuesta a futuro para la industria aseguradora, sino una herramienta para responder a los principales desafíos del sector. En un mercado donde los clientes exigen experiencias más ágiles y personalizadas, la

transformación de los procesos de negocio se da al integrar la IA dentro de estos de manera estructurada, gobernada, trazable y estandarizada. La diferencia no está en experimentar con tecnología, sino en utilizarla para transformar operaciones, optimizar costos y fortalecer la relación con los asegurados de manera sostenible», afirma Juan Pablo Rincón, vicepresidente de Bizagi para Latinoamérica.

Su planteamiento resume uno de los principales cambios que vive la industria: la inteligencia artificial deja de ser una herramienta aislada para convertirse en un elemento transversal dentro de los procesos críticos del negocio.

Los resultados ya son medibles

La adopción de IA comienza a mostrar impactos concretos en mercados internacionales. Un caso citado por Bizagi corresponde a una aseguradora del Reino Unido que implementó más de 80 modelos de inteligencia artificial en distintas áreas de su operación.

Los resultados fueron significativos: redujo 23 días el tiempo promedio para determinar responsabilidades en reclamaciones complejas, mejoró en 30 % la precisión en la asignación de casos, disminuyó en 65 % las quejas de los clientes y generó beneficios superiores a 60 millones de libras esterlinas en un solo año.

Las proyecciones también son alentadoras. Según análisis de Boston Consulting Group, la inteligencia artificial puede reducir los tiempos de gestión de reclamaciones de 10 días a apenas 36 horas, mientras cerca del 80 % de las reclamaciones simples podrían resolverse prácticamente en tiempo real cuando la tecnología se integra adecuadamente con la operación.

El verdadero reto: integrar la inteligencia artificial al negocio

A pesar del creciente interés por incorporar soluciones basadas en IA, el principal desafío no radica en adquirir tecnología, sino en implementarla de forma integral.

Muchas aseguradoras continúan desarrollando proyectos piloto desconectados entre sí, con resultados limitados y dificultades para escalar. Este fenómeno, conocido en la industria como el «purgatorio de los pilotos», explica por qué menos de la mitad de las compañías aseguradoras cuentan actualmente con soluciones de inteligencia artificial plenamente operativas en producción.

La evidencia muestra que las organizaciones con mejores resultados son aquellas que combinan inteligencia artificial generativa, automatización y estrategias de orquestación empresarial capaces de integrar personas, procesos, sistemas y datos bajo sólidos esquemas de gobierno, trazabilidad y seguridad.

Una industria que se prepara para la próxima década

Las perspectivas apuntan a una transformación aún mayor. Se estima que hacia 2030 cerca del 90 % de los procesos de pricing y suscripción de pólizas estarán automatizados, modificando la manera en que las aseguradoras evalúan riesgos, diseñan productos y gestionan su relación con los clientes.

Sin embargo, el avance tecnológico no elimina el componente humano. El conocimiento del negocio, la interpretación del riesgo, la toma de decisiones estratégicas y la comprensión del contexto seguirán siendo capacidades diferenciadoras que ninguna tecnología puede reemplazar completamente.

En un mercado donde la competencia ya no depende únicamente de la amplitud del portafolio, sino de la capacidad para ofrecer experiencias ágiles, personalizadas y confiables, la inteligencia artificial se perfila como uno de los principales motores de transformación del sector asegurador. Para las compañías que logren integrarla de manera estratégica, el beneficio irá más allá de reducir costos: representará la posibilidad de construir relaciones más sólidas con sus clientes y consolidar ventajas competitivas en una industria que evoluciona a gran velocidad.

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