Identidades digitales desplazan a las cuentas privilegiadas en la nueva estrategia de ciberseguridad

Mar 24, 2026

El crecimiento de accesos dinámicos y automatizados obliga a las organizaciones a replantear la gestión de privilegios en entornos cada vez más complejos.

La transformación de los modelos de ciberseguridad en Colombia y América Latina está cambiando el enfoque tradicional centrado en cuentas privilegiadas hacia la gestión integral de identidades digitales. Este fenómeno, impulsado por la adopción de la nube, el trabajo remoto y la automatización, redefine cómo las organizaciones protegen sus sistemas, quiénes acceden a ellos, cuándo y bajo qué condiciones, con el objetivo de reducir riesgos en un entorno digital más amplio y dinámico.

Durante años, la seguridad informática se concentró en proteger un número limitado de cuentas privilegiadas, como administradores de sistemas o credenciales críticas. Sin embargo, ese paradigma ha quedado rezagado frente a la evolución tecnológica actual. Hoy, las organizaciones operan con múltiples tipos de identidades: usuarios humanos, aplicaciones, máquinas y procesos automatizados, todos con distintos niveles de acceso.

Este cambio ha incrementado la superficie de ataque. “La adopción acelerada de la nube, el trabajo remoto y el uso de aplicaciones conectadas ha multiplicado la cantidad de identidades que interactúan dentro de una organización”, explica Francisco Lugo, ingeniero de soluciones senior de BeyondTrust para América Latina.

En este nuevo escenario, los accesos ya no son estáticos. Se vuelven temporales, distribuidos y ajustados a contextos específicos. Un mismo usuario puede tener distintos privilegios dependiendo de la tarea, el sistema o el momento en que accede. Esto obliga a replantear los modelos de control tradicionales.

Además, la evidencia muestra que muchos incidentes de seguridad no provienen de ataques sofisticados, sino del uso indebido de identidades con privilegios excesivos. “Cuando los accesos elevados se mantienen de forma permanente, cualquier vulnerabilidad o error humano puede convertirse en una puerta de entrada para moverse dentro de los sistemas corporativos”, señala Lugo.

La evolución hacia modelos basados en identidades responde a tendencias globales como la digitalización empresarial, la expansión del trabajo remoto tras la pandemia y la integración de servicios en la nube. En Colombia, sectores como el financiero, telecomunicaciones y gobierno han acelerado estos procesos, incrementando la necesidad de controles más sofisticados.

Tradicionalmente, la gestión de accesos privilegiados (PAM, por sus siglas en inglés) era suficiente para mitigar riesgos. Sin embargo, el crecimiento exponencial de identidades ha superado este enfoque, dando paso a estrategias centradas en la administración dinámica de privilegios.

El tránsito hacia identidades dinámicas plantea un reto estructural para las organizaciones: pasar de proteger credenciales aisladas a gestionar ecosistemas completos de acceso. A medida que la transformación digital avance, el número de identidades seguirá aumentando, lo que exigirá soluciones más adaptativas y automatizadas.

La capacidad de entender y controlar cómo se asignan y utilizan los privilegios será determinante para anticipar amenazas y fortalecer la resiliencia digital. En este contexto, la ciberseguridad deja de ser un control estático para convertirse en un proceso continuo de gestión del riesgo en tiempo real.

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