Los 12 deseos de los empresarios para el 2026: Entre la realidad que dejó el 2025 y la esperanza por un mejor rumbo

por | Dic 28, 2025

Cada diciembre escribo los deseos empresariales para el año siguiente. Es un ejercicio de reflexión, pero también de responsabilidad: los empresarios necesitan mapas, no consignas, y requieren entender cómo los eventos globales, regionales y nacionales moldean su futuro inmediato. Hoy, cuando el 2025 termina con luces y sombras, vale la pena revisar qué ocurrió con los deseos del año pasado y qué deberíamos anhelar para el 2026, un año que estará marcado por elecciones en Colombia, por el fin de un ciclo político, por tensiones globales y por un reacomodo económico que afectará a todas las organizaciones. El 2025 nos deja aprendizajes profundos. Sí, el PIB creció, pero no por las razones correctas. El aumento de las hectáreas sembradas en coca, la expansión del narcotráfico y las distorsiones creadas por la llamada “paz total” generaron un ingreso masivo de dólares que revaluó artificialmente el peso. Crecimos, sí, pero crecimos mal. Mientras tanto, sectores productivos como la manufactura, el agro legal, el turismo y los servicios lucharon contra la inseguridad urbana, la extorsión, la incertidumbre regulatoria y la desaceleración real de la inversión. Tampoco logramos avances significativos en institucionalidad, ni en estabilidad tributaria, ni en control territorial. Por el contrario, varias regiones del país retrocedieron. La salud vivió momentos críticos, con la amenaza constante del desfinanciamiento por una UPC insuficiente frente a la inflación y a la carga real del sistema. Las Pymes enfrentaron un año de tasas altas, tramitología paralizante y una informalidad que terminó desplazando al empresario formal. A pesar de todo, hubo destellos: la adopción empresarial de IA avanzó con fuerza; algunos sectores exportadores encontraron oportunidades; varias empresas familiares fortalecieron su gobierno corporativo; y el sector privado mantuvo un compromiso inquebrantable con el empleo y la productividad. Con esta mezcla de avances y retrocesos, presentamos los 12 deseos empresariales para el 2026:

  1. Que el mundo encuentre un reequilibrio geopolítico real: Un acuerdo responsable entre Rusia y Ucrania, una transición democrática en Venezuela y un liderazgo firme de Estados Unidos que estabilice la región: El empresario vive de la estabilidad, no del caos. Sin un cese al fuego verificable en Europa, sin mayor claridad en Medio Oriente y sin una transición democrática en Venezuela, América Latina seguirá arrastrando migración masiva, incertidumbre energética y volatilidad en los mercados. Ojalá el liderazgo estadounidense, incluyendo la eventual presión del gobierno de Trump, facilite este reordenamiento global tan urgente.
  2. Que América Latina reduzca el péndulo del populismo y recupere gobiernos técnicos y previsibles: La región no puede seguir oscilando entre extremos. Los países que crecen son los que respetan la empresa privada, protegen la inversión, equilibran lo social con lo productivo y permiten que las instituciones, no los impulsos personales, marquen el rumbo.
  3. Que en las elecciones de Colombia surja un liderazgo sensato, técnico y democrático que una en lugar de dividir: El país necesita un líder, no un incendiario. Un liderazgo de derechas modernas, que no promueva la revancha ni la polarización, capaz de corregir con rigor técnico el desorden que deja el gobierno saliente. Un presidente que entienda que gobernar no es destruir al adversario, sino integrar al país.
  4. Que Colombia recupere seguridad jurídica, estabilidad tributaria y reglas de juego claras: Los empresarios pueden soportar incertidumbre económica, pero no incertidumbre institucional. El país necesita que la Corte Constitucional derogue la emergencia económica decretada con fines tributarios y electorales, una figura excepcional diseñada para proteger a la ciudadanía, no para imponer cargas desproporcionadas al sector productivo. Tumbar ese intento de “cazar en el zoológico” evitaría impuestos antitécnicos e insensatos y obligaría al Estado a lo que realmente corresponde: reducir el gasto, priorizar inversiones, ordenar cuentas y respetar la lógica fiscal internacional. Sin estabilidad tributaria, ninguna economía puede crecer de manera sana.
  5. Que Colombia recupere la fortaleza institucional y avance en una lucha real, técnica y no politizada contra la corrupción pública y privada: La confianza es el cemento de la economía. Sin justicia eficiente, sin órganos de control autónomos y sin transparencia, ninguna política pública prospera. La corrupción no es un tema ético solamente; es el impuesto más caro que paga una nación.
  6. Que el sector salud sobreviva y que la UPC se ajuste por encima de la inflación para evitar el colapso del sistema: Este es un deseo nacional. Si las EPS quiebran, quiebra todo el sistema. En 2026, el país necesitará reconstruir el modelo sobre bases técnicas y financieras reales, no ideológicas.
  7. Que Colombia recupere el control territorial y urbano enfrentando el narcotráfico, la extorsión y el crimen organizado que afectan el crecimiento real y la vida empresarial: La seguridad es el petróleo de la inversión. Sin orden territorial no hay comercio, turismo, logística ni empresa posible. Es urgente que la autoridad vuelva a ser autoridad.
  8. Que Colombia acelere su modernización en infraestructura logística y conectividad digital: Los países competitivos no dependen de carreteras deterioradas, puertos saturados y trámites interminables. Es hora de tomarnos en serio la logística: sin competitividad física no existe competitividad económica.
  9. Que el país retome una agenda seria de talento, educación y capital humano moderno: El mundo está girando hacia la IA, la analítica avanzada, la automatización y las habilidades humanas superiores. Colombia necesita una educación que forme para el futuro.
  10. Que las Pymes reciban financiamiento real, tecnología y un camino de formalización que no las castigue: El 90% del empleo en Colombia depende de las Pymes. Sin acceso al crédito, sin estabilidad y sin incentivos para formalizarse, la economía seguirá estancada.
  11. Que el 2026 sea el año de la adopción profunda de inteligencia artificial y automatización: No se trata de digitalizar procesos sueltos; se trata de repensar todo el negocio. La IA será para 2026 lo que el celular fue para el 2000: quien no entre ahora, no entrará después.
  12. Que los empresarios fortalezcan su gobierno corporativo, su estructura patrimonial y sus procesos de sucesión e internacionalización: Cuando el país es inestable, la empresa debe ser más institucional que nunca. Los empresarios que sobreviven son los que tienen juntas fuertes, gerentes empoderados, propiedad ordenada, sucesiones bien diseñadas y una estrategia hacia afuera que logre eliminar la incertidumbre del mercado interno.

Estos 12 deseos no son fantasías; son condiciones necesarias para que Colombia y la región puedan retomar un camino de prosperidad. Lo que está en juego no es un año fiscal, sino una década de oportunidades o retrocesos. El 2026 llega en un momento crítico: un país desgastado por la polarización, una región atrapada entre la geopolítica global, economías ilegales que distorsionan los indicadores y una ciudadanía cansada de promesas sin resultados. Pero también llega con una oportunidad: la oportunidad de corregir el rumbo. Los empresarios a pesar del entorno adverso han demostrado ser una de las pocas fuerzas constantes que sostienen el empleo, la inversión, la innovación y la esperanza. Ojalá estos deseos no se queden en papel. Ojalá se conviertan en decisiones colectivas, en liderazgo responsable y en una visión compartida de país. Porque, al final, las naciones no prosperan por decreto, sino por la suma de pequeñas voluntades bien orientadas. Y el empresario colombiano, resiliente, creativo y persistente, ha demostrado una y otra vez que puede ser el arquitecto silencioso de ese futuro.

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Gonzalo Gómez Betancourt, Ph.D. – CEO Legacy & Management Consulting Group

Gonzalo Gómez Betancourt, Ph.D. – CEO Legacy & Management Consulting Group

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