El ecosistema laboral avanza más rápido de lo que muchos líderes pueden asimilar. El reciente informe “9 tendencias laborales para 2026” de Deel revela un panorama donde la tecnología, la cultura organizacional y las nuevas expectativas de los trabajadores están reconfigurando las reglas del juego. Según el documento, “el mundo del trabajo se está transformando más rápido que nunca”9 tendencias laborales para 202… y las empresas deberán adaptarse si quieren atraer y retener talento en los próximos dos años.
Una de las predicciones más disruptivas es el “gran aplanamiento”, un movimiento que elimina capas de management para reducir costos y acelerar decisiones. Este fenómeno, que otorga mayor autonomía a los empleados, plantea un dilema: ¿empoderamiento o caos organizacional? El informe advierte que su impacto dependerá de la capacidad de las compañías para sostener estructuras más horizontales y culturales más maduras.
La investigación también anticipa un auge del salario emocional, impulsado por presupuestos de contratación más ajustados y la imposibilidad de garantizar aumentos salariales. “Los mejores empleadores ofrecen más que un cheque de pago”, señala el reporte, destacando beneficios integrales, estabilidad y bienestar como moneda laboral crítica.
Mientras algunas empresas buscan fidelidad, surge una nueva conducta: el job hugging, una respuesta directa a la incertidumbre económica. Ya no se trata de “job hopping” o saltar constantemente de empleo, sino de aferrarse a un puesto para priorizar la estabilidad sobre la ambición. “La estabilidad se ha vuelto más valiosa que el avance profesional”, advierte el documento.
Otra tendencia que promete generar debate es la prueba de retención, popularizada por Netflix, donde se les pregunta a los gerentes si lucharían por retener a un colaborador que renuncia. Una herramienta que, según el reporte, “podría cambiar tu carrera” al obligar a las organizaciones a identificar a su talento clave sin rodeos.
Pero no todo se trata de decisiones drásticas: el informe alerta sobre el culture rot, el deterioro silencioso de la cultura corporativa, responsable de baja moral y alta rotación. La pérdida de confianza y comunicación interna es, según el documento, “el asesino silencioso de la moral”.
Hacia 2026 también se expandirá el uso de micro-turnos, bloques cortos de trabajo que reemplazan las jornadas rígidas y permiten equilibrar la vida personal con la laboral. Esta flexibilidad promete mayor productividad y bienestar.
La Generación Z, protagonista del futuro del trabajo, impulsa otra tendencia: decir “no” a ser jefe. El “unbossing consciente” refleja el rechazo a roles de liderazgo tradicionales en pos de evitar el agotamiento y priorizar el equilibrio personal.
A esto se suman los sprints de resiliencia, breves reuniones para compartir pérdidas, aprendizajes y microvictorias. Este enfoque, señala el informe, busca prevenir el agotamiento colectivo y fortalecer la adaptabilidad.
Finalmente, en un mundo hiperconectado, la envidia de LinkedIn se convierte en un fenómeno psicológico relevante: la comparación constante con los “momentos destacados” de otros genera inseguridad profesional. El documento lo resume como un recordatorio de que las redes “rara vez revelan las dificultades detrás de escena”.
Si algo deja claro el informe de Deel es que el futuro del trabajo será más flexible, humano y emocional, pero también exigirá a las empresas una profunda reinvención cultural para sobrevivir.

