Mientras más de 12 millones de niños en Colombia esperan con ilusión los regalos navideños, expertos en salud y seguridad advierten que el mejor obsequio que puede recibir un menor no viene envuelto en papel brillante, sino en garantías de protección. Elegir un juguete seguro, dicen, es también un acto de amor.
Desde 2018, Colombia cuenta con una de las regulaciones más estrictas de la región en materia de seguridad infantil: la Resolución 686 del Ministerio de Salud y Protección Social, que fija los requisitos técnicos que deben cumplir todos los juguetes y productos dirigidos a menores de 14 años antes de llegar al mercado.
Una norma que salva vidas
La resolución exige pruebas rigurosas relacionadas con riesgos físicos, químicos y mecánicos. Entre los criterios más relevantes se encuentran:
- Ausencia de sustancias tóxicas como plomo, arsénico o mercurio.
- Resistencia estructural, para evitar fracturas peligrosas.
- Prevención de asfixias o atragantamientos por piezas pequeñas.
- Control de inflamabilidad.
- Inspección y certificación previa a su comercialización.
La importancia de estos controles no es menor. De acuerdo con datos de Stanford Medicine Children’s Health, el 64% de las muertes infantiles relacionadas con el juego se deben a atragantamientos o asfixias. “Es una cifra que no podemos ignorar”, señalan especialistas consultados.
“Estamos un paso adelante”
Para William Vizcaíno, director general de NYCE en Colombia, organismo líder en certificación con más de 10 años de presencia en el país, la resolución ha sido clave para elevar los estándares del sector:
“Estamos un paso adelante en salvaguardar la seguridad de nuestros niños. Las empresas están haciendo esfuerzos reales para que sus productos cumplan con las exigencias de seguridad, creando un entorno de confianza no solo en Colombia sino en toda Sudamérica”, afirmó.
NYCE es una de las entidades que evalúan que los juguetes cumplan con cada uno de los requisitos técnicos antes de ser comercializados, actuando como un filtro que evita que productos inseguros lleguen a los hogares.
Un mercado en crecimiento, pero también en transformación
El sector juguetero en Colombia mantiene un ritmo ascendente. Según la consultora LEGISCOMEX, se proyecta un crecimiento anual de 6,10% hasta 2034. No obstante, las fluctuaciones en el comercio exterior son evidentes: la DIAN reportó variaciones de hasta 44,7% en las ventas internacionales durante el primer semestre de 2024.
“Este crecimiento debe ir acompañado de un compromiso total con la seguridad”, advierten voceros de NYCE, quienes recalcan que una mayor oferta no debe comprometer la calidad ni los controles.
Entre los productos más populares este año se encuentran figuras de acción, muñecas, rompecabezas, juegos de construcción como LEGO y artículos inspirados en marcas icónicas como Barbie, Hot Wheels y Harry Potter.
Guía práctica para elegir un juguete seguro
Los expertos de NYCE recomiendan a padres y compradores prestar especial atención a:
- Identificación del fabricante, importador o distribuidor autorizado y lote de producción.
- Advertencias, etiquetas e instrucciones en español, verificando la edad recomendada.
- Compra en tiendas reconocidas, evitando productos de procedencia dudosa.
- Supervisión constante de los menores, incluso cuando usan juguetes certificados.
Certificación: un escudo invisible pero esencial
La certificación conforme a la Resolución 686 garantiza que cada producto ha pasado por evaluaciones que permiten descartar riesgos antes de llegar al consumidor.
“En NYCE trabajamos día a día para garantizar que todos los juguetes que llegan a los hogares colombianos cumplen estrictamente con las normativas de seguridad, promoviendo un comercio eficiente y responsable”, añadió Vizcaíno.
El regalo más importante
En una temporada marcada por la emoción y las compras, expertos recuerdan que detrás de cada juguete debe existir un compromiso fundamental: proteger la vida e integridad de los niños.
Porque en esta Navidad —y durante todo el año— la seguridad es el regalo más valioso que se les puede dar.

