En una era en la que viajar se ha convertido en sinónimo de bienestar, descubrimiento y conexión, Air France vuelve a sorprender a los colombianos. Esta vez, no con una promoción ni con un avión más grande, sino con la posibilidad de llegar —en un solo salto desde París— a tres destinos que parecen sacados de un sueño: Kilimanjaro (Tanzania), Dubái (Emiratos Árabes Unidos) y Phuket (Tailandia).
Cada uno de estos lugares representa una forma distinta de entender el viaje: aventura, lujo y relajación. Tres palabras que, curiosamente, resumen la evolución del viajero colombiano moderno: alguien que busca experiencias auténticas, pero sin renunciar al confort ni a la curiosidad cultural.
Kilimanjaro y Zanzíbar: la cumbre africana que toca el cielo

Para los amantes de la naturaleza, la nueva conexión hacia el Monte Kilimanjaro es casi una invitación al alma. A 5.895 metros de altura, esta montaña —la más alta de África— es mucho más que una postal: es un desafío físico y espiritual. Quienes logran llegar a su cima hablan de un silencio que parece conversar con el viento.
Y cuando la aventura termina, Zanzíbar ofrece su contrapunto perfecto: un paraíso donde el aroma de las especias se mezcla con la brisa del Índico. Calles estrechas, puertas talladas y playas que parecen derretirse en el horizonte completan la experiencia
Phuket: sabores, playas y el arte de no tener prisa
Desde el otro lado del mundo, Phuket abre sus brazos al viajero con una mezcla irresistible de cultura tailandesa, influencias chinas y una gastronomía que no se olvida. Sus playas —Patong, Kata, Karon y Nai Harn— son el refugio ideal para quienes buscan perderse y encontrarse a la vez. Allí, cada puesta de sol parece un ritual de gratitud

Dubái: lujo que se vive con los cinco sentidos

Por su parte, Dubái encarna la sofisticación moderna. Es una ciudad que parece haber sido diseñada para asombrar: rascacielos que desafían las nubes, centros comerciales con pistas de esquí y zocos donde el oro y las especias cuentan historias de otras épocas. Es un destino para quienes aman los contrastes: el futuro y la tradición, el desierto y el lujo.
Desde el pasado 26 de octubre de 2025, el vuelo directo de Air France entre Bogotá y París tendrá un nuevo horario que facilita las conexiones hacia Asia, África y Medio Oriente. Pero más allá de los itinerarios, hay una idea poderosa detrás de esta expansión: acercar el mundo a los colombianos con responsabilidad ambiental.
La aerolínea francesa no solo transporta pasajeros; también impulsa un compromiso tangible con el planeta. A través de su programa Air France Act, busca reducir en un 30% sus emisiones de CO₂ por pasajero-kilómetro al 2030, apoyándose en combustibles sostenibles y aeronaves de nueva generación.
“Air France se ha convertido en un símbolo de conectividad para los colombianos, acercando destinos que hace pocos años parecían lejanos”, afirmó Diana Vargas, gerente comercial del Grupo Air France–KLM en Colombia. Y es cierto: cada vuelo ya no es solo un trayecto, sino una puerta a nuevas historias, culturas y emociones.
En tiempos en que viajar es más que desplazarse, Air France invita a redescubrir el mundo con los ojos del asombro, y a hacerlo de una forma más consciente, elegante y cercana.

