Un hábito en la cocina podría ahorrar más de 253 millones de litros de agua al año en Bogotá

Jun 8, 2025

Reutilizar el agua con la que se cocina la pasta podría convertirse en una solución simple pero poderosa frente a la escasez hídrica. Así lo plantea la campaña “El agua de pasta no va al sifón”, lanzada este miércoles por el restaurante PASTIER en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente.

La iniciativa propone a los bogotanos incorporar un pequeño gesto en su rutina: en lugar de desechar el agua después de hervir la pasta, darle un segundo uso en tareas como preparar salsas, limpiar utensilios o cocer legumbres. De acuerdo con PASTIER, si apenas el 25% de los hogares capitalinos adoptara este hábito, se podrían ahorrar al año más de 253 millones de litros de agua, el equivalente al consumo anual de más de 910.000 personas.

«Elegimos el agua de pasta como símbolo porque es algo tan cotidiano como poderoso», explica Catalina Lozano, vocera de la marca. “Nos dimos cuenta de que lo que hacemos en nuestra cocina puede escalarse y tener un impacto real en la ciudad”.

La propuesta, que combina conciencia ambiental con prácticas culinarias sostenibles, se inspira en el uso tradicional que hacen de esta agua chefs italianos de renombre como Massimo Bottura y Lidia Bastianich, quienes la emplean para realzar el sabor y la textura de las salsas. Pero su utilidad va más allá de la cocina: gracias a su contenido de almidón, también facilita la limpieza y puede aprovecharse en otras preparaciones caseras.

En su operación diaria, PASTIER ya implementa esta práctica. Con dos puntos de venta en Bogotá, reutiliza cada semana los 1.500 litros de agua que emplea en la cocción de pasta para otras tareas culinarias y de limpieza.

El llamado llega en un contexto especialmente sensible para Bogotá, que en 2024 vivió episodios de racionamiento de agua por escasez en los embalses. Según datos de Superservicios, el consumo promedio de agua por hogar en Colombia es de 12.700 litros mensuales, y cerca del 23% del uso doméstico ocurre en la cocina.

La campaña busca visibilizar cómo un hábito doméstico, replicado a gran escala, puede convertirse en una herramienta efectiva de ahorro hídrico. Un acto sencillo que, en tiempos de emergencia climática, podría marcar la diferencia.

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