La eliminación de plásticos de un solo uso gana protagonismo en las compañías del país, impulsada por nuevas regulaciones ambientales y compromisos corporativos de sostenibilidad.
La transición hacia modelos empresariales más sostenibles continúa tomando fuerza en Colombia. La entrada en vigor de nuevas restricciones ambientales y el aumento de la presión global frente al cambio climático están llevando a diferentes compañías a replantear sus operaciones y a reducir el impacto de materiales altamente contaminantes como los plásticos de un solo uso.
En este contexto, Winner Group, junto con Grupo CIRSA y Gato Pardo Restaurante Bar, anunció la eliminación de más de 600.000 botellas plásticas de un solo uso en Colombia durante el último semestre, una medida que permitió evitar cerca de 10,2 toneladas de residuos plásticos.
La iniciativa se desarrolla en línea con la implementación de la Ley 2232 de 2022, normativa que establece la eliminación progresiva de plásticos de un solo uso en el país hacia 2030. Desde julio de 2024 comenzó la primera fase de restricciones para productos como pitillos, mezcladores, bolsas de empaque y soportes de globos, en un esfuerzo por disminuir la contaminación y fortalecer prácticas de economía circular.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cambio climático representa una amenaza directa para el desarrollo humano y la salud pública, además de poner en riesgo los avances logrados en reducción de pobreza y sostenibilidad social. Este panorama ha convertido la gestión ambiental en un asunto prioritario tanto para gobiernos como para empresas.
Como parte de esta estrategia, Winner Group reemplazó las botellas desechables por dispensadores de agua en sus instalaciones y operaciones. “Las acciones implementadas hacen parte de una visión global orientada a la sostenibilidad y a la reducción del impacto ambiental”, señaló la organización al explicar el alcance de la medida.
La estrategia también se integra al enfoque ESG (ambiental, social y de gobernanza) promovido por Grupo CIRSA, multinacional con operaciones en países de Europa y América Latina. Según cifras de la compañía, durante 2023 el grupo registró un consumo energético de 199 millones de kWh, de los cuales el 64% provino de fuentes renovables. Su objetivo es alcanzar un 95% de energía renovable para 2030.
En materia climática, la organización reportó una reducción del 32% en su huella de carbono de alcance 2 desde 2015 y proyecta disminuir sus emisiones en un 65% para el final de la década, con la meta de alcanzar la neutralidad de carbono en 2035.
La eficiencia energética también hace parte de la transformación empresarial. La compañía informó que ha reducido en un 19,8% el consumo eléctrico por metro cuadrado gracias al uso de tecnologías de monitoreo inteligente e Internet de las Cosas (IoT) implementadas en más de 140 instalaciones.
A esto se suma la gestión de residuos como eje clave de sostenibilidad. Durante 2025, la organización generó más de 1.000 toneladas de residuos, de las cuales el 91% fue reciclado. Entre las iniciativas implementadas se encuentra el aprovechamiento de materiales utilizados en las operaciones de entretenimiento y restaurantes para darles una segunda vida útil.
Especialistas en sostenibilidad coinciden en que este tipo de acciones reflejan un cambio estructural en el sector empresarial, donde la reducción de residuos, la eficiencia energética y la transición hacia modelos de economía circular comienzan a consolidarse como factores estratégicos para la competitividad y el cumplimiento regulatorio.
En un escenario marcado por mayores exigencias ambientales y consumidores más conscientes, las compañías enfrentan el desafío de acelerar sus procesos de transformación sostenible. La reducción de plásticos de un solo uso ya no aparece únicamente como una medida ambiental, sino como parte de una estrategia de adaptación empresarial frente a los retos climáticos y regulatorios que marcarán la próxima década.

