Colombia, sexta con la tasa de interés más alta del mundo: deuda pública cuesta $86 billones

Jun 25, 2025

Colombia se encuentra entre las seis economías con las tasas de interés más altas a nivel global, según mediciones recientes que comparan el rendimiento real de los bonos soberanos a diez años. El país registra una tasa real cercana al 6,9 %, superando a mercados como Sudáfrica, Pakistán o Egipto, y solo por debajo de Brasil, Turquía, Líbano y Nigeria.

Esta situación tiene implicaciones fiscales profundas. Para 2025, el Gobierno estima que deberá destinar cerca de $86,4 billones únicamente al pago de intereses de la deuda pública. Esta cifra representa el 4,7 % del PIB y marca un récord histórico, con un aumento de más de $12 billones frente al año anterior. Es también uno de los rubros de mayor peso en el gasto nacional, absorbiendo casi un tercio de los ingresos tributarios proyectados para el próximo año.

El alto costo del endeudamiento obedece a múltiples factores. Por un lado, la pérdida del grado de inversión en 2021 ha elevado la percepción de riesgo de los inversionistas, lo que obliga al Estado a ofrecer mayores rendimientos para colocar sus títulos. A esto se suma un déficit fiscal que sigue siendo elevado, una inflación que aún se mantiene por encima de la meta del Banco de la República y un entorno internacional marcado por tasas de interés altas, que limita el acceso a financiamiento barato.

Los impactos no se quedan en las cifras. Este nivel de gasto compromete seriamente la capacidad del Estado para invertir en áreas clave como educación, salud e infraestructura, y reduce el margen de maniobra para responder a emergencias económicas o sociales. Además, deja al país más expuesto a choques externos: una nueva escalada del dólar, un aumento en las tasas internacionales o una baja en la calificación crediticia podrían encarecer aún más el servicio de la deuda.

Para enfrentar este escenario, el Gobierno ha planteado una estrategia basada en la emisión de deuda interna, principalmente a través de TES, por un monto superior a los $68 billones. También contempla una nueva reforma tributaria y ajustes en el gasto, con el objetivo de estabilizar el nivel de endeudamiento en torno al 55 % del PIB hacia 2028. Paralelamente, el Banco de la República ha comenzado un ciclo moderado de reducción de tasas, aunque mantiene una postura cautelosa para no desincentivar la inversión extranjera ni generar más presiones sobre el tipo de cambio.

El desafío es claro: Colombia necesita recuperar la confianza de los mercados, reducir su exposición a la volatilidad y frenar el crecimiento de su carga financiera. Mientras eso ocurre, seguirá pagando una de las facturas de intereses más altas del planeta.

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