Colombia se prepara para enfrentar un 2026 marcado por un escenario económico de contrastes: un crecimiento moderado, una inflación en descenso y una alta volatilidad en los precios de la energía. Este panorama, según expertos del sector, impulsará la demanda de productos eléctricos e iluminación de alta eficiencia, fortaleciendo la tendencia ascendente en las importaciones de estos equipos.
Las proyecciones del BBVA sitúan el crecimiento del PIB entre 2,9% y 3,2%, impulsado principalmente por el consumo privado y una reactivación gradual de la inversión. Aunque se espera que la inflación converja hacia el 3%, la incertidumbre en los mercados de energía será un factor determinante para empresas y consumidores, que buscarán tecnologías capaces de reducir costos operativos y ofrecer mayor confiabilidad.
En 2024, Colombia importó US$ 6.200 millones en equipos eléctricos y electrónicos, consolidándose como uno de los rubros más dinámicos de la balanza comercial. Para 2026, estimaciones del Observatory of Economic Complexity (OEC) anticipan un crecimiento significativo en la importación de maquinaria eléctrica asociada a proyectos industriales, viales y energéticos, junto con un incremento notable en la entrada de soluciones LED, de la mano de políticas de eficiencia y modernización del alumbrado público.
La calidad y la certificación técnica cobrarán un rol determinante en este nuevo ciclo. Así lo advierte William Vizcaíno, director general de NYCE en Colombia: “La volatilidad de los precios de la energía y la presión sobre los costos operativos hacen imprescindible apostar por productos probados y certificados conforme a los reglamentos de seguridad y eficiencia. Es la mejor inversión para garantizar duración, buen desempeño y ahorro en el ciclo de uso”.
El país también deberá enfrentar un déficit comercial estimado en US$ 5.751 millones para 2026, explicado por un aumento del 12% en las importaciones frente a un crecimiento del 9,1% en las exportaciones. Este desbalance obligará a las empresas a adoptar tecnologías más competitivas que permitan optimizar la operación de hogares, industrias y comercios.
Entre las tendencias que marcarán el comportamiento del mercado destacan el fortalecimiento de las tecnologías LED, la expansión de sistemas inteligentes de iluminación, la prioridad por equipos que cumplan estrictamente los reglamentos técnicos, y el crecimiento de la demanda derivado de grandes proyectos de infraestructura. A ello se suman posibles alianzas energéticas con Ecuador y Perú, que podrían dinamizar el intercambio regional y contribuir a la modernización del sistema eléctrico colombiano.
“En un año de transición, marcado por ajustes macroeconómicos y retos globales, tomar decisiones inteligentes en la adquisición de productos eléctricos e iluminación no es solo una cuestión de costo inicial, sino de desempeño, seguridad y sostenibilidad”, concluyó Vizcaíno.
En medio de este entorno desafiante, Colombia se encamina hacia un 2026 en el que la eficiencia energética será una prioridad nacional y la calidad técnica dejará de ser una opción para convertirse en un requisito indispensable. Con ello, el sector eléctrico y de iluminación se perfila como uno de los protagonistas de la transformación tecnológica del país.

