Bogotá se suma a la lista de mercados donde las criptomonedas dejan de ser un activo exclusivamente especulativo para convertirse en una herramienta de uso diario. Desde febrero de 2026, la aplicación europea Simple inició operaciones en Colombia con una propuesta centrada en facilitar el ahorro, el envío y el gasto de activos digitales, sin intermediarios y con un enfoque práctico para usuarios no especializados.
El aterrizaje de Simple ocurre en un contexto de adopción creciente. De acuerdo con estimaciones del sector, cerca de 2,5 millones de colombianos poseen criptoactivos, mientras que las remesas que ingresaron al país superaron los 11.000 millones de dólares en 2024. Estas cifras reflejan una necesidad estructural: mover dinero a través de fronteras de forma eficiente y, al mismo tiempo, poder utilizarlo localmente sin procesos complejos.

“Llegamos al país para que las monedas estables sean genuinamente útiles en el día a día: permitir ahorrar en criptoactivos vinculados al dólar, recibir ingresos del exterior y pagar localmente con la menor fricción posible”, explica Ekaterina Kirichenko, directora de Simple para Latinoamérica. Según la ejecutiva, Colombia representa un mercado de escala, con una población cada vez más familiarizada con los pagos digitales y con una fuerte conexión a flujos internacionales de dinero.
La aplicación funciona como una billetera “todo en uno”. Permite a freelancers, creadores de contenido, viajeros o trabajadores remotos recibir pagos en stablecoins, convertirlos en capacidad de gasto local y pagar en comercios colombianos mediante una tarjeta virtual en pesos. La compañía anunció además que, en una siguiente fase, se habilitarán pagos con códigos QR en los puntos disponibles.
Uno de los elementos diferenciadores de Simple es su tecnología non-custody. En la práctica, esto significa que los fondos están bajo control directo del usuario y no de la plataforma. Este modelo apunta a reforzar la seguridad, facilitar la recuperación del acceso y dar mayor autonomía en la gestión y declaración de las operaciones financieras. Al mismo tiempo, la aplicación incorpora características propias de servicios tradicionales, como una tarjeta virtual aceptada a nivel global.
La plataforma también está disponible para extranjeros residentes o visitantes, ya que el registro puede realizarse con pasaporte, un aspecto relevante en un país con alta movilidad de turistas y nómadas digitales. En cuanto a la compra de activos, Simple permite hacerlo directamente con tarjetas bancarias internacionales o mediante transferencias cripto, y prevé habilitar próximamente operaciones en pesos colombianos.
“En Colombia no solo queremos que la gente ahorre en activos digitales, sino que pueda usarlos para pagar un café o el mercado de forma muy simple”, añade Kirichenko. La aplicación incluye guías internas y procesos explicativos con el objetivo de reducir la barrera técnica que históricamente ha acompañado al ecosistema cripto.
Con más de 2,5 millones de usuarios en 140 países y soporte 24/7, Simple se suma a un ecosistema financiero en transformación, donde las fronteras entre dinero digital y gasto cotidiano comienzan a desdibujarse. Su llegada al país abre un nuevo capítulo en el debate sobre cómo integrar las criptomonedas a la economía real, más allá de la inversión y la especulación.

