La inflación sigue por encima del 6%, el Banco de la República mantiene una política monetaria restrictiva y el país espera nuevos datos sobre precios y crecimiento. Al mismo tiempo, la apreciación del peso y el inicio del nuevo Gobierno cambian la ecuación para empresas e inversionistas.
La economía colombiana llega a la segunda semana de agosto con una combinación poco habitual: crecimiento y empleo que todavía muestran resistencia, un peso fortalecido frente al dólar y, al mismo tiempo, una inflación que vuelve a ganar terreno y mantiene altas las tasas de interés.
Ese escenario concentra buena parte de las cinco variables que DAVIbank identificó al comenzar el mes como determinantes para la economía: el comportamiento del PIB en el segundo trimestre, la inflación y las tasas, las señales del nuevo Gobierno, los resultados empresariales y el entorno internacional. Sin embargo, desde la publicación del análisis, el 4 de agosto, algunos elementos ya comenzaron a despejarse.
Uno de los más visibles está en el mercado cambiario. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) para este 10 de agosto se ubica en $3.157,43 por dólar, según las estadísticas del Banco de la República. El propio Emisor reconoce que el fortalecimiento reciente del peso ha contribuido a moderar algunas presiones inflacionarias.
Para las empresas, un dólar en estos niveles puede representar menores costos para importadores de maquinaria, insumos y bienes terminados, aunque plantea el efecto contrario para compañías exportadoras cuyos ingresos en dólares se convierten a pesos.
La inflación será la primera prueba
La atención inmediata está puesta en los precios. La inflación anual oficial permanece en 6,14%, correspondiente a junio, cuando el IPC aumentó 0,39% mensual y acumuló 4,77% en el primer semestre. Los alimentos y los gastos relacionados con alojamiento, agua, electricidad y gas estuvieron entre los rubros que más presionaron el indicador.
Pero ese dato cambiará en cuestión de horas. El calendario estadístico del Banco de la República señala para el 11 de agosto la próxima actualización de las series de inflación, por lo que el comportamiento del IPC de julio será una de las primeras noticias económicas relevantes de esta semana.
La señal previa no es tranquilizadora. En su Informe de Política Monetaria de julio, publicado el 4 de agosto, el Banco de la República advirtió que la inflación podría continuar aumentando durante el resto de 2026, afectada por mayores costos laborales, precios de los alimentos, algunos servicios públicos y un gasto de los hogares que continúa dinámico.
Ese diagnóstico ayuda a explicar por qué la Junta Directiva mantuvo en julio la tasa de política monetaria en 12%, decisión cuyas minutas fueron divulgadas el 5 de agosto. La tasa permanece en ese nivel desde el 1 de julio y el Emisor señala que las próximas decisiones dependerán de los nuevos datos de inflación, actividad económica y riesgos internos y externos.
Para consumidores y empresas, esto implica que un alivio significativo en el costo del crédito difícilmente podrá desligarse de una reducción convincente de las presiones inflacionarias.
El PIB dirá qué tan sólida es la recuperación
La segunda gran cita será el crecimiento económico. El PIB colombiano avanzó 2,2% anual durante el primer trimestre de 2026, apoyado principalmente por la administración pública, educación y salud; comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida; y la industria manufacturera.
DAVIbank anticipa que los resultados del segundo trimestre, previstos para el 18 de agosto, permitirán establecer si la economía tomó mayor velocidad y, sobre todo, de dónde provino ese crecimiento. Su análisis pone especial atención en el consumo de los hogares, el gasto público y las actividades de entretenimiento.
El Banco de la República coincide en que la actividad mantiene dinamismo, aunque prevé una expansión más moderada en los próximos trimestres. Además, identifica una diferencia relevante para el sector empresarial: mientras la inversión en maquinaria y equipo ha aumentado, la construcción continúa mostrando debilidad.
El mercado laboral ofrece otra señal favorable. El desempleo nacional se situó en 8% en junio, frente al 8,6% registrado un año atrás, mientras la tasa de ocupación subió a 59,4%.
El nuevo Gobierno entra en la ecuación
También cambió una de las variables planteadas inicialmente por DAVIbank. Cuando divulgó su informe, el país se encontraba todavía en transición política. El Gobierno saliente había establecido que su periodo concluía el 6 de agosto y que la nueva administración comenzaría el 7. Por tanto, el mercado ya no observa únicamente el empalme, sino las primeras señales concretas de política económica.
La cuestión fiscal será particularmente sensible. El Banco de la República incluye expresamente “la evolución y perspectivas de la política fiscal” entre los principales factores de incertidumbre para la inflación y la actividad económica.
Esto convierte las decisiones iniciales sobre gasto, ingresos, inversión y manejo de las finanzas públicas en variables con capacidad para influir no solo sobre las expectativas empresariales, sino también sobre el comportamiento del peso, los TES y el costo del financiamiento.
Agosto todavía guarda varias señales
La temporada de resultados corporativos del segundo trimestre aportará otra lectura sobre consumo, inversión y desempeño sectorial, mientras que en el frente externo los inversionistas tendrán una cita importante entre el 27 y el 29 de agosto, cuando se realizará el Simposio de Política Económica de Jackson Hole. El encuentro organizado por la Reserva Federal de Kansas City tendrá este año como tema central la innovación financiera y sus implicaciones para los pagos y la política económica.
Así, agosto puede terminar ofreciendo una radiografía mucho más precisa de la economía colombiana. Por ahora, el balance no muestra una economía frenada: el empleo y el consumo continúan dando soporte a la actividad y el peso se ha fortalecido. Pero tampoco permite hablar de tranquilidad. Una inflación de 6,14%, tasas del 12%, debilidad en construcción y un escenario fiscal todavía incierto mantienen a las empresas ante un segundo semestre en el que crecer será tan importante como administrar bien los riesgos.

