Oro vuelve a ganar espacio entre los inversionistas

Ago 10, 2026

En Colombia comienzan a aparecer alternativas para comprar oro físico en pequeñas denominaciones, mientras las altas tasas, la inflación y la incertidumbre internacional mantienen vivo el interés por activos de protección.

El oro sigue ocupando un lugar relevante en las decisiones de inversionistas que buscan diversificar sus portafolios en medio de un escenario marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre sobre las tasas de interés y persistencia de las presiones inflacionarias.

Este lunes 10 de agosto, el oro al contado se negociaba alrededor de US$4.332,68 por onza, después de alcanzar el viernes su nivel más alto en siete semanas. Los futuros en Estados Unidos se ubicaban cerca de US$4.391, según datos de mercado reportados por Reuters.

El comportamiento revive el debate sobre el papel del metal como activo refugio y también está comenzando a generar oportunidades de negocio alrededor de inversiones físicas de menor tamaño en Colombia.

OroExpress, empresa colombiana tradicionalmente dedicada a la compraventa y joyería, asegura que el promedio mensual de oro vendido dentro de su línea de inversión pasó de 73 gramos en 2024 a 275 gramos en 2025 y a 789 gramos durante lo corrido de 2026. Esto último representa un aumento de 186,9% frente al promedio del año anterior.

Las cifras corresponden a información de la compañía y, por tanto, no pueden extrapolarse al conjunto del mercado colombiano, para el cual no existe una estadística pública periódica que permita establecer cuánto oro físico compran los hogares como inversión. Sin embargo, el fenómeno coincide con una tendencia internacional más amplia.

La inversión mundial en lingotes y monedas se disparó

Durante el primer trimestre de 2026, la demanda mundial de oro, incluyendo operaciones extrabursátiles, alcanzó 1.231 toneladas, 2% más que un año atrás. Más significativo todavía fue el comportamiento de la inversión en lingotes y monedas, que llegó a 474 toneladas, con un crecimiento anual de 42%, de acuerdo con el World Gold Council.

Los bancos centrales también han seguido participando activamente en el mercado. Sus compras netas alcanzaron unas 244 toneladas en el primer trimestre, 3% más que un año antes y 17% por encima del trimestre anterior.

Colombia no es ajena al papel del metal dentro de las reservas. Las estadísticas oficiales del Banco de la República muestran que a junio el componente denominado oro dentro de las reservas internacionales estaba valorado en US$603,7 millones, 22,6% más que doce meses antes. Ese aumento en valor no significa necesariamente que el Emisor haya realizado compras adicionales, pues también está influenciado por la valorización internacional del metal.

Inflación y tasas mantienen el atractivo de la diversificación

En Colombia el contexto también explica el renovado interés por alternativas de inversión. La inflación anual llegó a 6,14% en junio, frente al 4,82% registrado un año antes, según el DANE. Los alimentos y los gastos asociados con vivienda, electricidad, agua y gas estuvieron entre los rubros que más contribuyeron al aumento de precios.

Al mismo tiempo, el Banco de la República decidió el 31 de julio mantener su tasa de política monetaria en 12%, nivel vigente desde el primero de julio. Las minutas de esa decisión fueron publicadas el pasado 5 de agosto.

Las tasas altas presentan, sin embargo, una doble lectura para el oro. La incertidumbre y la inflación pueden aumentar la búsqueda de activos considerados refugio, pero una remuneración elevada de las inversiones de renta fija también eleva el costo de oportunidad de tener oro, un activo que por sí mismo no paga intereses ni dividendos.

Esa tensión ayuda a explicar su volatilidad reciente.

El World Gold Council señala que el oro alcanzó un máximo histórico cercano a US$5.405 por onza en enero, pero posteriormente descendió hasta cerca de US$4.002 en junio. Es decir, aun después de la recuperación de los últimos días, su cotización actual permanece aproximadamente 20% por debajo del máximo alcanzado a comienzos del año.

¿Oro desde un gramo?

Uno de los cambios que comienza a observarse en el mercado colombiano está relacionado con el monto necesario para acceder al metal físico.

OroExpress está comercializando lingotes desde un gramo hasta una onza —31,1 gramos aproximadamente—, elaborados a partir de oro recuperado de joyas usadas o deterioradas. La compañía señala que las piezas tienen una pureza de 24 quilates —Au 999.9— y se entregan selladas, numeradas y acompañadas de un certificado de autenticidad.

Aquí resulta importante hacer una precisión. Una pureza de 999,9 no equivale por sí sola a contar con certificación Good Delivery de la London Bullion Market Association (LBMA). La asociación establece esa acreditación para refinadores y barras que cumplen condiciones específicas; en el mercado de Londres, las barras Good Delivery de oro pesan aproximadamente 400 onzas troy.

Para quien analiza el oro físico como inversión, además del comportamiento del precio internacional deben entrar en la ecuación la pureza, trazabilidad, diferencia entre precio de compra y recompra, facilidad para vender el metal, almacenamiento y seguridad.

Ese puede ser precisamente el siguiente capítulo del mercado: convertir un activo tradicionalmente asociado con grandes patrimonios en una alternativa disponible para inversionistas minoristas. El fuerte incremento de la demanda internacional demuestra que el oro sigue teniendo atractivo, pero la caída de casi 20% frente a su máximo de enero también deja clara otra realidad: ser un activo refugio no significa estar libre de riesgo ni garantizar rentabilidad

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