Dos meses después del terremoto que golpeó al occidente del país, comienza a tomar forma la reconstrucción habitacional en Chocó. Camacol Bogotá y Cundinamarca y la Corporación Minuto de Dios iniciaron Tierra Nueva, un proyecto de viviendas sismorresistentes que incorpora urbanismo y espacio público.
La reconstrucción del Chocó comienza a pasar de las ayudas de emergencia a proyectos habitacionales concretos.
En Quibdó arrancó la construcción de 27 viviendas unifamiliares para familias afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, mediante una alianza entre Camacol Bogotá y Cundinamarca y la Corporación Minuto de Dios que contempla una inversión superior a $4.500 millones.
El proyecto, denominado Tierra Nueva, tiene prevista su terminación en seis meses y no se limitará a levantar nuevamente las casas perdidas. Incluye obras de urbanismo, zonas de cesión y espacios comunes, bajo una lógica que busca recuperar también el entorno de las familias.
Aunque 27 viviendas representan una porción pequeña frente a la magnitud de la emergencia, el proyecto resulta relevante porque evidencia cómo empieza a materializarse uno de los componentes fundamentales del plan de reconstrucción: la participación directa del sector privado y de organizaciones sociales en soluciones habitacionales.
Chocó enfrenta miles de viviendas destruidas
La escala del desafío ayuda a poner la iniciativa en perspectiva.
El balance oficial presentado por el Gobierno el 24 de agosto contabilizaba en Chocó 3.521 viviendas destruidas y otras 19.412 averiadas tras el terremoto de magnitud 7,4 que tuvo su epicentro en San José del Palmar.
La emergencia trascendió ampliamente las fronteras del departamento. Un balance nacional actualizado al 9 de septiembre registraba 36.326 viviendas destruidas y 202.002 averiadas, además de daños en centros educativos, hospitales, carreteras, puentes y sistemas de acueducto.
El Gobierno calcula que recuperar las zonas afectadas podría demandar más de $30 billones: unos $24,5 billones relacionados con edificaciones y $5,5 billones adicionales destinados a infraestructura.
Es una dimensión que obliga a combinar recursos públicos, inversión empresarial, cooperación y capacidad técnica del sector constructor.
El propio Ministerio de Vivienda estructuró la recuperación en diferentes etapas y ha planteado que el proceso requerirá la participación del sistema financiero, aseguradoras, cajas de compensación, constructoras, proveedores y organizaciones sociales.
De entregar materiales a construir soluciones definitivas
Las primeras semanas posteriores al terremoto estuvieron concentradas en atención humanitaria, evaluación de estructuras, alojamientos temporales y suministro de materiales.
En Chocó, por ejemplo, fueron movilizadas inicialmente 480 toneladas de materiales de construcción, además de maquinaria y recursos para mejoramientos de vivienda.
Ahora comienza una fase diferente: establecer cuáles viviendas pueden repararse, cuáles deben demolerse y cuáles familias requieren una nueva solución habitacional.
El Ministerio de Vivienda informó a comienzos de septiembre que ya estaban comprometidas más de 1.000 soluciones de vivienda con apoyo del sector privado. Posteriormente, el Gobierno anunció que 500 de las primeras 1.000 viviendas previstas se destinarían específicamente a familias de Chocó.
En ese escenario se inserta Tierra Nueva.
Una delegación integrada por cerca de 20 empresarios del sector constructor y Edwin Chiriví, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, recorrió los barrios Las Terrazas y Las Palmas de Quibdó para identificar las principales necesidades de la comunidad y sostener conversaciones con los líderes locales.
La agenda también incluyó reuniones con autoridades territoriales para coordinar el componente técnico y social de la recuperación.
Reconstruir distinto a como estaba
Uno de los debates posteriores a cualquier desastre natural es si reconstruir debe significar simplemente reemplazar lo destruido.
La experiencia internacional en gestión de desastres apunta hacia un principio diferente: reconstruir mejor, reduciendo vulnerabilidades que podrían volver a poner en riesgo a las familias.
Ese concepto cobra especial relevancia en Chocó debido a las características climáticas, sociales y territoriales de la región.
De hecho, la primera vivienda reconstruida por el Gobierno en Quibdó, entregada a mediados de septiembre, incorporó un proceso de diálogo con la familia beneficiaria y la comunidad para adaptar el diseño no solo a criterios estructurales, sino también al clima, el entorno y las formas de habitar del territorio.
Tierra Nueva plantea una lógica similar al incorporar vivienda formal y sismorresistente junto con componentes de urbanismo.
“Hoy damos un paso concreto en la reconstrucción del Chocó: comienza la construcción de 27 viviendas formales y sismorresistentes”, señaló Edwin Chiriví. “No solo les entregamos una casa segura, sino también su entorno”.
Una inversión que también mueve actividad económica
La reconstrucción tendrá además una dimensión económica considerable.
Una inversión superior a $4.500 millones para 27 viviendas implica movilizar diseño, materiales, transporte, mano de obra, servicios profesionales, urbanismo y proveedores en una región que también sufrió afectaciones sobre su actividad productiva.
En términos puramente aritméticos, la inversión total equivale a cerca de $167 millones por vivienda, aunque esa cifra no puede interpretarse como el costo unitario de cada casa porque el presupuesto incluye obras de urbanismo y espacios colectivos.
A escala nacional, el efecto será mucho mayor.
La reconstrucción prevista por el Gobierno equivale a uno de los mayores programas extraordinarios de inversión física de los últimos años y puede convertirse temporalmente en un motor para construcción, materiales, logística e infraestructura.
Pero la velocidad será tan importante como el volumen de recursos.
Miles de familias continúan dependiendo de ayudas temporales mientras se determina el futuro de sus viviendas. Solo en Chocó, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo destinó en septiembre más de $3.324 millones para el primer pago de asistencia económica a hogares cuyas casas fueron destruidas o declaradas inhabitables.
La prueba será la capacidad de escalar
Las primeras 27 viviendas de Tierra Nueva pueden convertirse en una referencia sobre cómo articular empresas, gremios, organizaciones sociales, comunidades y autoridades alrededor de proyectos concretos.
Sin embargo, la verdadera dificultad estará en multiplicar esa capacidad.
Con decenas de miles de viviendas afectadas en el país, la reconstrucción exigirá suelo disponible, diseños adaptados a cada territorio, materiales, licencias, infraestructura, financiación y capacidad de ejecución durante varios años.
Por eso, el valor de proyectos como Tierra Nueva no estará únicamente en las casas que entregue dentro de seis meses.
Su verdadero aporte será demostrar si un modelo de colaboración entre sector privado, organizaciones sociales y autoridades puede replicarse con suficiente velocidad y escala para transformar una emergencia habitacional en una reconstrucción más segura y mejor planificada.

