La Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener sin cambios la tasa de interés de política monetaria en 9,25 %. La determinación se tomó en medio de un panorama marcado por la incertidumbre fiscal y la necesidad de consolidar el control sobre la inflación, que aún se mantiene por encima de la meta oficial.
Aunque algunos sectores del Gobierno y del mercado esperaban una nueva reducción, la mayoría de los integrantes de la junta optaron por la cautela, argumentando que los recientes cambios en la calificación crediticia del país y el aumento del déficit fiscal limitan el margen para flexibilizar la política monetaria.
Según el banco central, aún se observan presiones inflacionarias en algunos rubros sensibles del consumo, y el entorno macroeconómico exige decisiones responsables para preservar la estabilidad de mediano plazo.
Con esta decisión, el emisor busca enviar una señal de disciplina frente a los desafíos económicos del país, mientras continúa evaluando la evolución de los indicadores para futuros ajustes. La próxima reunión de la junta, prevista para julio, será clave para definir si se retoma el ciclo de recortes.

