El más reciente informe del Laboratorio Empresarial de Productividad y Competitividad (LabE) de la Universidad del Rosario revela un panorama complejo para los micronegocios colombianos, responsables del 93,7% del total de empresas del país en 2024, según el Registro Único Empresarial y Social. A pesar de su peso económico, su productividad continúa siendo baja, dispersa y profundamente condicionada por factores territoriales, sectoriales y organizativos.
El estudio muestra diferencias territoriales persistentes. Mientras Antioquia, Bogotá y Valle del Cauca se ubican en los niveles más altos de productividad laboral, departamentos como Cauca, Sucre y Chocó enfrentan rezagos estructurales que dificultan el crecimiento. “En Colombia persisten desigualdades productivas significativas entre regiones. Estas brechas condicionan la capacidad de los territorios para generar crecimiento y bienestar”, afirmó Fernando Cárdenas, investigador de LabE.
A nivel sectorial, la brecha no es menor. Actividades intensivas en conocimiento —información y comunicaciones, servicios profesionales y transporte— concentran los mayores niveles de eficiencia. En contraste, agricultura, comercio y manufactura continúan rezagados. Para Jhon Sebastián Villareal, investigador del laboratorio, esto evidencia que “la estructura productiva del país sigue mostrando rezagos en sectores de menor sofisticación tecnológica”.
El documento también resalta el peso de la digitalización y la escala productiva. La adopción de herramientas tecnológicas básicas y la presencia de más de dos empleados en un micronegocio marcan diferencias significativas en desempeño. “La conectividad digital y una estructura organizativa mínima permiten aprovechar mejor el trabajo y mejorar la eficiencia”, señala el investigador Quimbaya.
Las conclusiones del informe son claras: sin políticas públicas diferenciadas por territorio y sector, acompañadas de estrategias robustas de formación técnica, digitalización y formalización, los micronegocios seguirán atrapados en un ciclo de baja productividad. Como advierte Andrés García-Suaza, “sin una estrategia integral, los micronegocios seguirán enfrentando barreras para crecer”.

