En Colombia, la gestión de residuos sólidos enfrenta un desafío crítico: la capacidad de los rellenos sanitarios está llegando a su límite en más de 300 municipios, según advierte el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Aunque históricamente han sido clave para garantizar una disposición segura, hoy se requiere un cambio estructural en la forma de manejar los residuos que se generan a diario.
Actualmente, el país recicla apenas el 17% de sus residuos, una cifra lejana al promedio de la Unión Europea, que supera el 67%. Esta brecha revela la urgencia de transitar hacia un modelo basado en la economía circular, donde los residuos se aprovechan como recursos y no como desechos finales.
En ese camino, la valorización de residuos se consolida como una estrategia indispensable. Empresas como Atica vienen liderando este cambio con soluciones integrales que transforman residuos en productos útiles, reducen la presión sobre los rellenos y promueven beneficios económicos, sociales y ambientales.
Transformar los residuos: del vertedero a la oportunidad
La valorización energética, el reciclaje, el compostaje y la reutilización de aguas residuales son algunas de las alternativas que hoy se implementan para reducir el impacto ambiental de los rellenos sanitarios.
Tecnologías como la digestión anaerobia permiten convertir residuos orgánicos en biogás, una fuente renovable que contribuye a mitigar el cambio climático al reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, el reciclaje de materiales como plástico, papel, metales y vidrio evita que miles de toneladas terminen en disposición final y reduce la necesidad de extraer recursos naturales.
En el caso de Atica, la compañía ha fortalecido su operación en regiones clave como Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca, el Eje Cafetero y la Costa Caribe, consolidando una red operativa que combina tecnología, trazabilidad digital y logística ecoeficiente.
“Durante 2025, logramos valorizar más de 120.000 toneladas de residuos aprovechables en todo el país, además de 80.000 toneladas de residuos peligrosos y 11.000 toneladas transformadas en nuevos productos plásticos. Esto no solo evita emisiones, sino que impulsa una economía circular real”, explica María Alejandra Tombe, coordinadora ambiental de Atica.
Más que residuos: generación de empleo, innovación y sostenibilidad
El modelo de valorización no solo representa una solución técnica. También genera empleo verde, innovación en procesos industriales y mejores condiciones ambientales para las comunidades. De hecho, gracias a su modelo operativo, Atica evita más de 1.150 toneladas de CO₂ al año, cifra que equivale a sacar de circulación más de 240 vehículos durante el mismo periodo.
La empresa, que trabaja con más de 15.000 clientes en Colombia, ha convertido la sostenibilidad en un eje transversal de su operación, implementando plataformas como Movilidad Atica para garantizar trazabilidad, cumplimiento normativo y eficiencia en la gestión de residuos.
Un nuevo enfoque para una crisis que ya es inminente
Con 321 municipios al borde de la saturación en los próximos cinco años, el país no puede seguir viendo los rellenos sanitarios como la única solución. El llamado es a separar los residuos desde el origen, fortalecer las cadenas de reciclaje, impulsar el compostaje de los residuos orgánicos y aprovechar energéticamente lo que no puede ser reciclado.
La transformación está en marcha, pero requiere compromiso desde todos los sectores: gobierno, empresas, ciudadanía. Como lo demuestra Atica, es posible convertir los residuos en un motor de desarrollo sostenible.

