El Gobierno Nacional Central registró un déficit de $35,4 billones entre enero y marzo. Expertos advierten que el gasto sigue desbordado y el recaudo no despega.
El primer trimestre de 2025 cerró con una preocupante señal de alerta para las finanzas públicas del país. El déficit fiscal del Gobierno Nacional Central alcanzó los $35,4 billones, lo que equivale al 2,1% del PIB. La cifra representa el doble del déficit registrado en el mismo periodo de 2024 y se convierte en el más alto para un primer trimestre en al menos dos décadas.
De acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda, el gasto total del Gobierno fue de $113,1 billones en los primeros tres meses del año, con un crecimiento del 15% frente al mismo periodo del año anterior. La presión se concentró en el gasto de funcionamiento, que ejecutó un 18,3% del presupuesto aprobado, muy por encima del promedio histórico, que suele estar entre 15% y 16% para este trimestre.
En contraste, los ingresos corrientes apenas sumaron $77,7 billones, una caída del 0,2% respecto a 2024. Esta baja se explica por el débil desempeño del recaudo tributario, especialmente en renta e IVA, que siguen por debajo de las metas establecidas por el Gobierno.
“El crecimiento del gasto sigue sin estar acompañado de una mejora en el recaudo, lo que agrava el desbalance fiscal en un año en el que no hay espacio para aumentar la deuda ni para seguir aplazando decisiones estructurales”, advirtió el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF).
El panorama es especialmente delicado porque este comportamiento fiscal se da en un contexto de mayores exigencias sociales y presiones políticas sobre el presupuesto. Además, las calificadoras de riesgo y los inversionistas están atentos a las señales del Gobierno frente a su compromiso con la sostenibilidad fiscal.
A esto se suma la tensión entre los recursos asignados y la ejecución de las grandes reformas sociales del actual gobierno, que podrían requerir aún más recursos en el segundo semestre. Si la tendencia continúa, se pondría en riesgo el cumplimiento de la Regla Fiscal, lo que podría tener implicaciones para la estabilidad macroeconómica y el costo del financiamiento del país.
Desde el Gobierno se ha defendido el incremento del gasto como una medida necesaria para dinamizar la economía y cumplir con compromisos sociales, pero los analistas coinciden en que, sin una mejora estructural del recaudo, el margen de maniobra será cada vez más estrecho.

