Con 26.787 matrículas en abril y un crecimiento de 54% frente al mismo mes de 2025, la industria automotriz colombiana consolida una recuperación que ya supera las 100.000 unidades en el acumulado del año.
El mercado automotor colombiano atraviesa uno de sus momentos más dinámicos de los últimos años. Después de un periodo marcado por la cautela del consumidor, las altas tasas de interés, la presión sobre el ingreso disponible y la desaceleración de la demanda, abril entregó una señal contundente: la compra de vehículos nuevos volvió a tomar impulso y lo hizo con una composición distinta a la de ciclos anteriores.
De acuerdo con el más reciente informe de vehículos nuevos de Fenalco y la ANDI, con base en datos del RUNT, en abril de 2026 se registraron 26.787 matrículas de vehículos nuevos, lo que representó un crecimiento de 54% frente al mismo mes de 2025. En el acumulado entre enero y abril, el mercado llegó a 100.446 unidades, con una variación positiva de 49,3% frente al mismo periodo del año anterior.
El dato no solo refleja una recuperación estadística. También muestra una recomposición del mercado. Las SUV continúan siendo el tipo de vehículo con mayor tracción comercial, al registrar en abril 17.171 unidades y un crecimiento de 73,2% frente al mismo mes de 2025. En el acumulado del año, este segmento llegó a 59.716 matrículas, con una variación de 60,1%, consolidándose como el formato preferido por buena parte de los compradores colombianos.
La otra gran señal está en la electrificación. En abril, los vehículos eléctricos alcanzaron 5.192 registros, con un crecimiento de 304% frente a abril de 2025. En el acumulado enero-abril, esta categoría llegó a 14.541 unidades, lo que representa un incremento de 207%. Los híbridos, por su parte, sumaron 7.476 registros en abril, con una variación de 76%, y acumularon 27.238 unidades en los primeros cuatro meses del año, con un crecimiento de 73,4%.
Este comportamiento confirma que la transición energética en el sector automotor colombiano ya no es solo una conversación aspiracional. La oferta se amplió, el consumidor tiene más alternativas y la decisión de compra empieza a combinar variables como eficiencia, tecnología, autonomía, costos de uso, diseño y respaldo posventa. En la práctica, el mercado parece estar entrando en una etapa en la que la electrificación convive con los vehículos de combustión eficiente y con los híbridos como puente natural para muchos compradores.
La competencia también se ha intensificado. En abril, las cinco marcas con mayor número de matrículas fueron Kia, Renault, Tesla, Mazda y Chevrolet, que concentraron el 47,7% del mercado mensual. En el acumulado enero-abril, las primeras cinco posiciones correspondieron a Kia, Renault, Mazda, Chevrolet y Toyota, con una participación conjunta de 47,1%. Más allá del orden de las marcas, el dato relevante es que el liderazgo ya no se explica únicamente por volumen, sino por la capacidad de cada jugador para responder a consumidores más informados y a un mercado con más opciones.
Desde la mirada de la industria, el reto está en convertir este buen momento en una tendencia sostenible. Jorge Neira, director general de Kia Colombia, considera que el desempeño reciente del mercado obliga a las marcas a competir con una propuesta más integral.
“Liderar en abril y mantenernos en el primer lugar del acumulado confirma que Kia está en una etapa distinta en Colombia. No se trata solo de una cifra de ventas, sino del respaldo de una marca que hoy se percibe más sólida, más confiable y más completa para el consumidor. Nuestro propósito para 2026 sigue siendo consolidar ese liderazgo con más portafolio, más experiencia, más valor percibido y una visión de largo plazo. Esto apenas comienza”, afirmó Jorge Neira, director general de Kia Colombia.
El avance regional también es significativo. Bogotá registró en abril 7.918 matrículas, con un crecimiento de 108% frente al mismo mes de 2025. Medellín y el Valle de Aburrá alcanzaron 5.136 unidades, con una variación de 75,9%. También se destacaron Cali, Barranquilla, Cúcuta, Villavicencio, Pereira, Armenia y Rionegro, lo que evidencia una recuperación que no se concentra únicamente en la capital.
El comportamiento por líneas refuerza esa lectura. En abril, el Tesla Modelo Y fue el vehículo con mayor participación individual del mercado, seguido por Renault Duster, Kia K3, Mazda CX-30 y Mazda 2. La presencia de un modelo eléctrico en la primera posición mensual muestra hasta qué punto la categoría dejó de ser marginal y empezó a competir de manera directa en el corazón del mercado.
Sin embargo, el crecimiento no elimina los desafíos. La industria todavía enfrenta presiones asociadas al tipo de cambio, los costos logísticos, la infraestructura de carga, la financiación, la competencia por precio y la necesidad de ampliar la confianza del consumidor en nuevas tecnologías. Para sostener el ritmo, el sector deberá avanzar no solo en ventas, sino también en experiencia de uso, educación del comprador, cobertura de servicio y articulación con políticas públicas que faciliten la transición hacia una movilidad más limpia.
Abril, en ese sentido, puede leerse como algo más que un buen mes comercial. Es una fotografía de un mercado que se está reactivando, pero también transformando. El consumidor colombiano volvió a mirar el vehículo como una decisión relevante de movilidad, seguridad, eficiencia y estilo de vida. La diferencia frente a otros ciclos es que ahora la pregunta no es solo qué carro comprar, sino qué tipo de tecnología, respaldo y propuesta de valor acompañan esa decisión.
Para el sector automotor, 2026 empieza a configurarse como un año clave. Si la tendencia se mantiene, la industria no solo recuperará terreno frente a los años anteriores, sino que podría acelerar una nueva etapa de competencia, marcada por electrificación, diversificación de portafolios y mayor exigencia del consumidor. En ese escenario, las marcas que logren combinar producto, confianza, servicio y visión de largo plazo tendrán una ventaja evidente en la carrera por el nuevo comprador colombiano.

