En un contexto internacional marcado por la fragmentación geopolítica, la reconfiguración de las cadenas de valor y la competencia por atraer inversión extranjera directa, España consolida una posición singular: la de economía trampolín para la internacionalización de las empresas latinoamericanas. Así lo demuestra el informe España, el trampolín de las empresas latinoamericanas en el mundo, presentado por el CEAPI y elaborado junto al Instituto Complutense de Estudios Internacionales.
El estudio aporta una lectura geoeconómica innovadora al analizar no solo los flujos de inversión, sino las estructuras empresariales que los canalizan. En este marco emergen las denominadas empresas trampolín: filiales que, más allá de recibir inversión, actúan como plataformas desde las que se proyecta capital hacia terceros mercados. España ocupa aquí una posición estratégica de primer orden: es el primer país de Europa y el segundo del mundo, tras Estados Unidos, con mayor número de estas plataformas empresariales.
Esta realidad confirma la fortaleza del espacio empresarial iberoamericano y el creciente protagonismo de las llamadas multiberoamericanas: compañías de origen latinoamericano que operan con estructuras complejas, presencia global y capacidad de articulación entre regiones. Según datos del informe, 112 empresas latinoamericanas utilizan España como trampolín directo, controlando más de 1.600 filiales en el exterior, con especial proyección hacia Europa, Estados Unidos y, de forma creciente, Asia, África y Oriente Medio.
El caso colombiano resulta especialmente relevante. Colombia concentra el 12,1% de las matrices empresariales latinoamericanas internacionalizadas, situándose como el segundo país de la región por peso relativo, solo por detrás de Brasil. Sectores como el financiero, la energía y la minería lideran este proceso, reflejando una estrategia clara de diversificación geográfica y sofisticación corporativa. No es casual que Colombia se haya posicionado como el cuarto inversor latinoamericano en España en 2023.

Tal como subrayó Núria Vilanova, este fenómeno pone de relieve el papel de las empresas como agentes de cohesión, estabilidad y proyección internacional, más allá de los ciclos políticos. En la misma línea, la catedrática Isabel Álvarez destacó que el liderazgo de España como economía puente confirma la
relevancia estratégica de las compañías multiberoamericanas en la globalización actual.
España no solo reduce costes de entrada a nuevos mercados; también acerca culturas empresariales, facilita la transferencia bidireccional de conocimiento y minimiza barreras regulatorias, consolidándose como nodo clave entre América Latina y el resto del mundo. En un escenario de transformación global, este rol convierte al país en un activo estratégico para la expansión internacional del capital iberoamericano y en un verdadero eje de la nueva geoeconomía empresarial.

