En el marco del Foro Mundial de Alimentación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) presentaron el Programa de Inversión en Bioeconomía Amazónica, una iniciativa que busca movilizar 70,3 millones de dólares para promover ecosistemas digitales sostenibles y fortalecer la gestión responsable de la pesca en la región.
El proyecto tiene como objetivo mejorar los medios de vida rurales, ampliar las oportunidades de ingreso y generar trazabilidad en productos amazónicos mediante la adopción de tecnologías digitales. Además, propone acuerdos regulatorios regionales para garantizar una pesca sostenible y una comercialización más equitativa en los ocho países que integran la OTCA: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela.
Durante la presentación, Máximo Torero, subdirector general y economista jefe de la FAO, afirmó que “la Amazonía debe desempeñar un papel central en la bioeconomía del futuro. Para lograrlo, debemos actuar mejor juntos, impulsando soluciones basadas en ciencia, innovación y el conocimiento tradicional de las comunidades locales e indígenas”.
Por su parte, Vanessa Grazziotin, directora ejecutiva de la OTCA, señaló que “el bosque en pie tiene un valor significativamente mayor que el bosque talado. Apostar por la región significa invertir en ella y en su gente”.
A su vez, Luiz Beduschi, oficial superior en Desarrollo Territorial de la FAO, destacó que el acceso digital puede transformar la economía amazónica: “cuando pequeños productores acceden a servicios digitales, la formalización y bancarización pueden aumentar hasta en un 20%. Pero mientras no resolvamos la brecha digital, nuestros avances serán limitados”.
Una apuesta regional por el desarrollo sostenible
El programa fue elaborado con apoyo de la iniciativa Mano de la mano, que integra información geoespacial, biofísica y socioeconómica para identificar oportunidades sostenibles en la región. La propuesta responde a los compromisos asumidos en la Declaración de Belém (2023) y la Declaración de Bogotá (2025), centradas en evitar el punto de inflexión del ecosistema amazónico, reducir la pobreza y promover prácticas agrícolas sostenibles.
Según estimaciones de la FAO, el programa podría alcanzar una tasa de retorno del 17,6% y beneficiar directamente a 14.500 personas en los ocho países amazónicos.
Durante el encuentro también participaron Sergio Cusicanqui, ministro de Planificación y Desarrollo de Bolivia; Manuel Cacho Souza, embajador de Perú ante la FAO; y José Ricardo Sasseron, vicepresidente de sostenibilidad del Banco de Brasil, quienes compartieron experiencias sobre proyectos de desarrollo e inversión verde en la región.
Un panel posterior, conformado por representantes de Fondo Vale, Microsoft, el Ministerio de Producción de Ecuador, el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil y la Agencia Brasileña de Cooperación, coincidió en que la bioeconomía amazónica representa una oportunidad estratégica para atraer inversión, promover innovación y garantizar la conservación del ecosistema más biodiverso del planeta.

