El avance de los deepfakes y la ingeniería social pone a prueba la capacidad de las empresas para proteger a sus equipos.
La inteligencia artificial está transformando la forma en que operan los ciberdelincuentes y aumentando la vulnerabilidad de las organizaciones en Colombia. Durante los primeros cinco meses de 2026, el Ministerio de Defensa registró 36.998 incidentes cibernéticos, frente a 27.228 reportados en el mismo periodo de 2025. Se trata del mayor número de casos notificados entre enero y mayo en la historia del país.
El informe Del Riesgo Agéntico al Acierto Humano, elaborado por KnowBe4 a partir de una encuesta global de Vanson Bourne, advierte que el 46 % de los trabajadores colombianos considera que podría caer en una estafa basada en inteligencia artificial, como una llamada o un mensaje generado mediante deepfake. Además, el 84 % cree que las falsificaciones de voz y video se han vuelto tan realistas que resulta cada vez más difícil determinar qué contenido es confiable.

El riesgo ya no se limita a correos electrónicos sospechosos. Los atacantes pueden imitar voces y estilos de comunicación para solicitar transferencias, obtener credenciales o inducir decisiones urgentes. “La IA no es el enemigo, pero las empresas que no estén preparadas para hacer frente al uso de la IA como arma por parte de grupos de ciberdelincuentes pueden sufrir graves consecuencias”, afirmó Rafael Peruch, asesor técnico de seguridad de la información para Latinoamérica en KnowBe4.
El estudio también identifica fortalezas. El 82 % de los trabajadores colombianos utiliza principalmente herramientas tecnológicas proporcionadas por su organización, porcentaje superior al promedio mundial del 71 %. Además, el 90 % asegura sentirse seguro al informar un error de seguridad o una actividad sospechosa sin temor a represalias.
Sin embargo, la confianza individual no siempre coincide con la percepción empresarial. Aunque el 92 % de los empleados cree que podría reconocer un correo de phishing, solo el 43 % de los empresarios confía plenamente en la capacidad de su personal para identificar estos engaños. La preocupación es relevante, pues entre el 70 % y el 80 % de los incidentes reportados por las autoridades puede atribuirse al phishing.
Para las compañías, el desafío consiste en pasar de capacitaciones ocasionales a programas continuos de prevención, simulación y actualización de protocolos. También resulta necesario establecer mecanismos de verificación para solicitudes financieras, accesos privilegiados y comunicaciones sensibles, especialmente cuando llegan por canales inusuales o apelan a la urgencia.
“Si la plantilla recibe la formación adecuada y se le acompaña en el proceso de aprendizaje sobre cómo hacer frente a las ciberamenazas, el riesgo puede reducirse significativamente”, señaló Peruch.
En un entorno donde la tecnología permite fabricar evidencias falsas cada vez más convincentes, no basta con proteger los sistemas: también es indispensable preparar a las personas para dudar, verificar y reportar. La ciberseguridad deja así de ser una responsabilidad exclusiva de las áreas de tecnología y se convierte en una competencia esencial para todos los niveles de la organización.

