El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzó una alerta sobre el modelo actual de financiación del desarrollo en Colombia, advirtiendo que el país no logrará cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) si no articula una estrategia que combine eficazmente recursos públicos, privados e internacionales.
El organismo destacó que el 59 % del financiamiento del desarrollo en el país proviene del sector privado, una cifra significativa, pero que —según el informe— no está siendo canalizada de forma estratégica hacia iniciativas de alto impacto social y ambiental.
“El desarrollo no puede depender solo del sector público, ni quedar a merced de inversiones dispersas. Colombia necesita una hoja de ruta común que conecte las metas de sostenibilidad con la inversión empresarial y la cooperación internacional”, advirtió la oficina del PNUD en su más reciente evaluación.
crisis múltiples, cooperación en descenso
La advertencia se da en un contexto de presiones simultáneas: menor inversión extranjera, reducción de la cooperación internacional y efectos prolongados de crisis globales como la pandemia, el cambio climático y las tensiones geopolíticas. Esto ha hecho que muchos países —incluido Colombia— recurran a mayores niveles de endeudamiento para mantener su capacidad de gasto social.
“Sin una visión compartida, los esfuerzos no suman. O invertimos juntos, o no habrá futuro que financiar”, señalaron voceros del organismo durante la presentación del informe.
llamado a una alianza estructural
El PNUD propone al Gobierno y al sector empresarial trabajar en una estrategia nacional de financiación para el desarrollo sostenible, que priorice sectores clave como educación, salud, transición energética y economía rural.
También recomendó crear incentivos para que las inversiones privadas incluyan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), y fortalecer las capacidades territoriales para implementar proyectos con impacto directo en las comunidades.
Colombia es uno de los países que ha logrado avances significativos en indicadores como pobreza multidimensional y acceso a educación, pero el informe advierte que estos logros están en riesgo si no se asegura un modelo de financiación más robusto, inclusivo y coordinado.

