Pymes en alerta: el aumento de costos y la incertidumbre económica obligan a repensar el endeudamiento en 2026

Ene 16, 2026

El inicio de 2026 plantea uno de los escenarios más complejos de los últimos años para las pequeñas y medianas empresas en Colombia. El reciente aumento del salario mínimo por decreto, sumado a la declaratoria de emergencia económica, ha encendido las alertas en un sector que ya opera con márgenes ajustados y enfrenta dificultades estructurales de liquidez.

El incremento salarial tiene un impacto directo y permanente sobre la nómina, uno de los principales costos fijos para las pymes. A diferencia de otros gastos variables, este ajuste se convierte en una obligación mensual que presiona el flujo de caja, especialmente en empresas cuyos ingresos se reciben a 60 o incluso 90 días. En este contexto, la planeación financiera deja de ser una opción y se convierte en una condición de supervivencia.

Las cifras reflejan la magnitud del desafío. De acuerdo con Confecámaras, solo el 33,5 % de las empresas en el país logra sobrevivir más de cinco años. Lejos de responder únicamente a caídas en ventas, la mayoría de los cierres se explica por problemas de liquidez, desbalances de caja y un uso inadecuado del endeudamiento, factores que tienden a agravarse cuando aumentan los costos laborales.

A esto se suma una limitación estructural: menos de una cuarta parte de las empresas accede a crédito formal, lo que reduce las alternativas para enfrentar choques financieros o adaptarse a escenarios de mayor incertidumbre. En muchos casos, las pymes recurren a deudas de corto plazo para cubrir gastos operativos como la nómina, sin una evaluación clara de su capacidad de pago.

Desde el sector financiero, la recomendación es clara: el crédito debe responder al ciclo real del negocio y no convertirse en una carga adicional. “En un entorno donde aumentan los costos laborales y persiste la incertidumbre económica, las pymes necesitan más herramientas, respaldo y planeación, y menos improvisación. El crédito puede ser una herramienta para sostener la operación y proteger la liquidez,

siempre que se utilice con criterio y esté alineado al flujo de caja”, afirmó Vivian Acuña, country manager de Kapital Colombia.

La fintech, especializada en soluciones financieras para pymes, ha desembolsado más de USD 50 millones en créditos durante sus tres años de operación en el país, apoyando a más de 1.300 empresas. Además, ha registrado crecimientos acumulados del 44 %, 50 % y 70 % en su base de clientes, cifras que evidencian la necesidad de alternativas de financiamiento más flexibles y ajustadas a la realidad empresarial.

De cara a 2026, el reto para las pymes no será solo acceder a recursos, sino utilizarlos estratégicamente. Diferenciar entre financiar la operación diaria e invertir para crecer, proyectar el impacto real de los costos laborales y evitar decisiones reactivas serán claves para construir negocios más resilientes y sostenibles en un entorno económico cada vez más exigente.

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