Aunque millones de hogares separan residuos diariamente, expertos advierten que la desinformación sigue afectando el aprovechamiento real de materiales reciclables y la sostenibilidad del país.
En Colombia, el reciclaje se ha convertido en una práctica cada vez más visible en hogares, conjuntos residenciales y espacios públicos. Sin embargo, detrás de las bolsas blancas y las campañas ambientales persisten errores que limitan el verdadero impacto de la economía circular. La desinformación sobre qué materiales pueden reciclarse, cómo deben separarse y qué ocurre después de ser recolectados continúa siendo uno de los principales obstáculos para fortalecer un sistema sostenible y eficiente.
Según cifras del DANE, los hogares colombianos generan cerca del 40 % de los residuos del país, lo que convierte a los ciudadanos en actores determinantes dentro de la cadena de aprovechamiento de materiales. En ese contexto, la discusión sobre sostenibilidad ya no depende únicamente de las industrias o de las políticas públicas: comienza en las decisiones cotidianas que se toman dentro de casa.
La compañía Smurfit Westrock, considerada el mayor reciclador de papel y cartón del país, advirtió que aún existen creencias equivocadas que afectan el proceso de recuperación de residuos. La empresa recolecta más de 229.000 toneladas anuales en más de 40 municipios colombianos, experiencia desde la cual identificó tres mitos frecuentes que siguen debilitando la cultura del reciclaje.
Uno de los errores más comunes es pensar que todo el papel y el cartón son reciclables. En realidad, cuando estos materiales están contaminados con grasa, humedad o restos de comida, pierden calidad y requieren procesos adicionales que incrementan los costos de recuperación y reducen su valor comercial. Expertos del sector señalan que pequeñas acciones, como limpiar los empaques o plegar correctamente las cajas, pueden aumentar significativamente las posibilidades de reincorporar esos materiales al ciclo productivo.
Otro de los mitos más extendidos está relacionado con el uso de la bolsa blanca. Aunque esta facilita la identificación de residuos aprovechables, no garantiza por sí sola un reciclaje adecuado. Cuando los materiales llegan mezclados o contaminados a los centros de acopio, pueden afectar lotes completos y disminuir su potencial de recuperación.
Para los especialistas en sostenibilidad, este problema evidencia que el desafío no es únicamente operativo, sino también cultural. La transición hacia modelos de economía circular exige mayor educación ambiental, trazabilidad en la gestión de residuos y una comprensión más profunda sobre el impacto de las decisiones de consumo.
El tercer mito apunta a una percepción ampliamente instalada entre los ciudadanos: creer que todos los residuos terminan en el mismo lugar. La realidad, según la compañía, es distinta. Cuando los materiales cumplen con las condiciones necesarias, siguen una cadena de aprovechamiento que incluye recicladores, centros de clasificación y plantas industriales que los convierten nuevamente en materia prima.
“El reciclaje solo funciona con información clara y compromiso compartido. Entender cómo se transforma el material y reconocer el trabajo de quienes lo recuperan es clave para convertir ese esfuerzo en valor ambiental y social para el país”, afirmó Luis Carlos Vásquez, gerente de abastecimiento de fibras de Smurfit Westrock.
La afirmación cobra relevancia en medio de un escenario empresarial donde la sostenibilidad dejó de ser un asunto reputacional para convertirse en un factor estratégico. Cada vez más compañías incorporan modelos circulares dentro de sus operaciones, buscando reducir residuos, optimizar recursos y responder a consumidores más conscientes.
En Colombia, además, el reciclaje tiene un fuerte componente social. Miles de recicladores dependen de esta actividad para su sustento y cumplen un papel esencial dentro de la cadena de recuperación de materiales. Cuando los residuos son separados correctamente desde el origen, no solo se mejora la eficiencia del sistema, sino que también se dignifica el trabajo de quienes hacen posible que los productos tengan una segunda vida.
Con más de 80 años de operación en el país, Smurfit Westrock Colombia ha consolidado un modelo basado en economía circular, reforestación y manejo responsable de recursos forestales. Sin embargo, expertos coinciden en que el verdadero cambio depende de la articulación entre empresas, ciudadanía y educación ambiental.
En un contexto donde la sostenibilidad ocupa un lugar central dentro de la gestión empresarial, desmontar los mitos sobre reciclaje se convierte en una tarea urgente. Porque reciclar no es solo separar residuos: es comprender que cada decisión cotidiana puede influir en el impacto ambiental, económico y social del país
