En Colombia ya es posible reconocer legalmente a un animal como apoyo emocional. Esto, gracias a la reciente Ley 2473 de 2025, que establece un marco jurídico para proteger a los animales domésticos que cumplen una función terapéutica en el tratamiento de trastornos mentales o emocionales.
La norma, que entró en vigor el pasado 8 de julio, define al animal de soporte emocional como aquel que “proporciona alivio, ayuda y es necesario para el bienestar y la salud mental de una persona”, siempre que su rol esté certificado por un profesional de la salud mental debidamente registrado en el país.
Este reconocimiento no es automático: debe existir un diagnóstico clínico y una recomendación expresa de un psiquiatra o psicólogo clínico inscrito en el Rethus (Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud), que indique que la compañía del animal es fundamental para el tratamiento, manejo o estabilización de una condición médica.
La inclusión de esta figura tiene consecuencias concretas. Uno de los principales efectos legales es que, a partir de esta ley, los animales de soporte emocional son inembargables, al igual que los animales domésticos de compañía. Esto significa que no pueden ser retirados del entorno familiar por procesos judiciales, como parte de medidas cautelares.
Además, el reconocimiento podría abrir la puerta a nuevas discusiones legales sobre acceso a espacios, vivienda o servicios de transporte, especialmente en contextos donde antes las mascotas eran restringidas.
“El impacto de esta ley no es solo simbólico. Representa una herramienta legal para personas que enfrentan trastornos como ansiedad, depresión o estrés postraumático y que encuentran en su animal un soporte vital”, explica una fuente del sector salud.
Quedan excluidos de este reconocimiento los animales silvestres, exóticos o aquellos usados con fines comerciales, según aclara el texto legal.
Con esta ley, Colombia da un paso más hacia el reconocimiento del vínculo humano-animal como parte del bienestar emocional y la salud pública.

