Cocinas para la Paz: los fogones comunitarios que preservan la memoria y construyen reconciliación en Colombia

Ago 25, 2025

Con el calor de los fogones y el aroma de las recetas ancestrales, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), impulsa Cocinas para la Paz, una estrategia que va más allá de la gastronomía: protege el patrimonio culinario, fortalece la soberanía alimentaria y promueve la reconciliación en territorios marcados por el conflicto y la desigualdad.

Creado en 2022, el programa forma parte de la Política para el Conocimiento, Salvaguardia y Fomento de la Alimentación y Cocinas Tradicionales, así como del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026. Su enfoque reconoce que alimentarse no es solo un acto biológico, sino también un ejercicio de memoria, identidad y derechos culturales.

Resultados con impacto territorial

En 2024, 765 personas del Pacífico colombiano —en Cauca, Chocó y Nariño— participaron en talleres que rescataron recetas, técnicas de cultivo y reflexiones sobre el papel de la alimentación como factor de identidad y resistencia.

En 2025, el programa se expandió a 10 departamentos y 24 territorios, con 1.570 participantes, de los cuales 1.132 son mujeres y 117 son niñas, niños y adolescentes. Comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, raizales y mestizas han sido protagonistas de un proceso que incluye 576 horas de formación en cultura alimentaria y agroecología, 384 horas en talleres para infancia y juventud, y 384 horas de trabajo comunitario en cartografía e inventario de cocinas tradicionales.

“Cocinas para la Paz ha logrado empoderamiento, sobre todo en mujeres de municipios afectados por el conflicto. Este programa también ha impulsado mapas y rutas de turismo cultural que influyen incluso en programas de alimentación escolar, garantizando transmisión intergeneracional de los saberes”, señaló Saia Vergara Jaime, Viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural.

Voces que alimentan la memoria

Las protagonistas del programa son las cocineras tradicionales, mujeres que han hecho de la cocina un acto de resistencia y transmisión cultural.

Luz Dary Cogollo, conocida como Mamá Luz, nació en Montería y se formó en los fogones de su abuela en Ciénaga de Oro. En Bogotá, fundó Tolú Restaurante en la Plaza de la Perseverancia, donde su sazón la convirtió en referente nacional. Ganadora del concurso al mejor ajiaco de Bogotá y protagonista en Street Food Latinoamérica de Netflix, su cocina es un acto de amor, memoria y resistencia.

Águeda Rodríguez, de Tuta, Boyacá, es madre de cuatro hijos y defensora de la cocina tradicional. Para ella, cada receta representa una historia heredada que merece ser preservada. Su compromiso es mantener vivas las preparaciones típicas de su comunidad y transmitirlas a las nuevas generaciones.

Elvina Webster, conocida como Big Mama, nació en Providencia y lleva más de 30 años preservando la cultura raizal a través de la cocina. Lidera su propio restaurante, practica la pesca y la agricultura, y defiende la autosostenibilidad como parte de su legado. Su cocina mantiene vivos los sabores del Caribe insular.

Estas voces confirman que la cocina es hogar, memoria y futuro. Como relató recientemente una de ellas: “Donde hay cocina ancestral al calor del hogar y la familia, hay paz y tranquilidad”.

Una estrategia con mirada internacional

El programa ha despertado interés regional. Más de 950 personas de países como México, Perú, Ecuador, Brasil y Guatemala han participado en actividades virtuales, reconociendo el modelo colombiano como referente.

Agustín Zimmermann, representante de la FAO en Colombia, destacó: “Colombia tiene una diversidad cultural increíble. Cocinas para la Paz ha permitido reconocer el valor de los saberes de mujeres y hombres que construyen paz desde la alimentación”.

Lo que viene

Entre julio y diciembre de 2025, inicia la segunda fase del programa, que contempla:

  • Escuelas comunitarias e institucionales para fortalecer el derecho a la alimentación y la defensa del patrimonio culinario.
  • Estrategias de mercadeo y comunicación con enfoque territorial.
  • Caracterización y modernización de plazas de mercado como Lorica y Girardot, resaltando su rol como centros de soberanía alimentaria y economía comunitaria.
  • Cursos virtuales para jóvenes y adultos, orientados a fortalecer la cultura alimentaria y promover acciones comunitarias.
  • Lanzamiento de Sabor, Saber y Memoria, una serie web y pódcast que recorrerá las cocinas tradicionales del país, contando historias de resistencia, identidad y paz.

Una agenda global desde los fogones colombianos

Cocinas para la Paz está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: hambre cero, igualdad de género, comunidades sostenibles, producción y consumo responsables, y paz e instituciones sólidas.

“Reconocer los saberes de las comunidades en los territorios de Colombia es el primer paso para rescatar la cultura y la identidad del país. Una alimentación saludable y variada, basada en alimentos autóctonos, refleja lo que somos como nación”, afirmó Diego Mora, Oficial de Programas de la FAO en Colombia.

Con cada receta rescatada y cada fogón encendido, este programa demuestra que la alimentación es un derecho humano y un bien común. En cada plato tradicional hay una historia viva, un vínculo con la tierra y con quienes la cultivan. Volver a consumir alimentos autóctonos y transmitir sus prácticas a las nuevas generaciones es sembrar autonomía y seguridad alimentaria en un país que es potencia en biodiversidad.

Cocinas para la Paz recuerda que la diversidad cultural y la biodiversidad alimentaria son la base para construir un futuro más justo, sostenible y en paz.

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