La incertidumbre comercial obliga a las compañías a replantear sus cadenas de abastecimiento, acelerar la digitalización y tomar decisiones en lapsos cada vez más cortos.
La escalada de tensiones comerciales y el aumento de aranceles en mercados estratégicos están golpeando con fuerza a las empresas colombianas. Sectores como construcción, manufactura, retail y agroindustria enfrentan un escenario marcado por el incremento en costos, riesgos de desabastecimiento y una menor capacidad de planeación, en un contexto donde la volatilidad internacional redefine las dinámicas del comercio exterior.
De acuerdo con cifras analizadas por la plataforma tecnológica Suplos, más de 2.700 empresas colombianas ya registran impactos directos derivados del aumento de gravámenes, especialmente tras la decisión de Ecuador de elevar aranceles hasta un 100% para algunos productos provenientes de Colombia. Esta situación provocó además una caída del 27,1% en las exportaciones hacia ese país durante los primeros meses de 2026.
El panorama se agrava con la reinstauración de tarifas del 25% sobre acero y aluminio en mercados internacionales, así como con la proyección de que la tasa arancelaria efectiva alcance niveles cercanos al 13% durante este año. Para las empresas, el efecto inmediato se traduce en mayores costos operativos y una reducción drástica en la capacidad de anticipación.

“Las áreas de abastecimiento que antes operaban con visibilidad a 90 días hoy no pueden proyectarse más allá de 30”, explicó Oskar Sarquis, CEO de Suplos, quien aseguró que muchas organizaciones aún trabajan con esquemas manuales y sin procesos digitalizados que les permitan reaccionar con rapidez frente a cambios en proveedores y condiciones comerciales.
El impacto no es homogéneo. En el sector de construcción e infraestructura, el incremento en el precio del acero ya genera presión sobre el costo final de los proyectos y de la vivienda, debido a que este material representa cerca del 16,3% de los gastos directos de construcción. Mientras tanto, industrias manufactureras y de confecciones pierden competitividad frente a mercados internacionales, especialmente por su alta dependencia del comercio con Estados Unidos.
En el caso del retail y el consumo masivo, las empresas enfrentan mayores precios en productos importados y una menor rotación de inventarios, mientras que la agroindustria lidia simultáneamente con la volatilidad de insumos y restricciones en mercados externos. A esto se suman riesgos estructurales asociados a contratos que no contemplaban cambios arancelarios, dependencia de proveedores internacionales y posibles interrupciones en las cadenas de suministro.
Según el análisis de Suplos, uno de los principales desafíos radica en que muchas organizaciones aún no cuentan con visibilidad integral sobre sus proveedores indirectos ni con herramientas que permitan anticipar escenarios críticos. Cuando un proveedor ajusta condiciones o interrumpe operaciones, las compañías deben recurrir a alternativas más costosas y menos eficientes, afectando directamente la continuidad operativa.
Frente a este contexto, las empresas que han logrado responder con mayor rapidez comparten tres características: diversificación de proveedores, digitalización de procesos y uso intensivo de datos para la toma de decisiones. La incorporación de aliados locales y regionales, junto con herramientas de analítica, automatización e inteligencia artificial, está permitiendo reducir riesgos y mejorar la capacidad de adaptación.
“Estamos viendo un cambio estructural: las empresas que logran convertir su información de abastecimiento en acciones concretas responden con mayor rapidez y precisión”, afirmó Sarquis.
Las recomendaciones del sector apuntan a fortalecer la visibilidad de la cadena de suministro, digitalizar la gestión de compras, incorporar criterios de riesgo en la selección de proveedores y negociar contratos con mecanismos de ajuste frente a cambios regulatorios. Asimismo, expertos consideran clave centralizar la información y monitorear permanentemente el entorno comercial internacional para reaccionar con mayor agilidad.
Más allá de una coyuntura temporal, el incremento de las barreras arancelarias está acelerando la transformación de los modelos de abastecimiento en Colombia. La capacidad de adaptación, el acceso a información en tiempo real y la resiliencia operativa se perfilan ahora como factores determinantes para la competitividad empresarial en un entorno global cada vez más incierto.

