Tras la formalización de la elección presidencial, los principales gremios del país pasaron rápidamente del reconocimiento del resultado electoral a plantear sus prioridades: confianza, seguridad jurídica, inversión, empleo, vivienda, servicios públicos, turismo, mipymes y estabilidad fiscal.
La elección presidencial ya salió del terreno de la disputa electoral y entró en el de la agenda económica. Con la formalización del triunfo de Abelardo de la Espriella como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, los principales gremios del país reaccionaron con un mensaje común: respetar la institucionalidad, preservar la confianza y abrir una etapa de trabajo con el nuevo Gobierno.
El tono de las declaraciones empresariales no fue casual. Después de una segunda vuelta cerrada, con alta participación ciudadana y una diferencia inferior a un punto porcentual entre los candidatos, los gremios buscaron enviar una señal temprana de estabilidad a los mercados, a los inversionistas y al aparato productivo. La prioridad, más que profundizar la discusión política, fue marcar los temas económicos que consideran urgentes para los próximos cuatro años.
En el centro del mensaje apareció una palabra repetida por varios sectores: confianza. Para el empresariado, la confianza no es únicamente un valor institucional, sino una condición práctica para que se reactiven decisiones de inversión, contratación, expansión, construcción de proyectos y generación de empleo formal.
El Consejo Gremial Nacional fue uno de los primeros en pronunciarse y llamó a rodear a la Registraduría, a las autoridades electorales y a la institucionalidad democrática. También expresó su disposición a trabajar con el nuevo Gobierno en una agenda que atienda desafíos como el orden público, la seguridad física y jurídica, la sostenibilidad fiscal, la competitividad y la generación de empleo.
Ese mensaje sintetiza la posición empresarial frente al nuevo escenario político: reconocimiento del resultado, defensa de las reglas de juego y exigencia de una agenda económica capaz de devolver dinamismo a sectores que llegan al cambio de Gobierno con señales mixtas de crecimiento, inversión y consumo.
La ANDI plantea los grandes temas macro
La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI, felicitó al presidente electo y llamó a todos los sectores a respetar los resultados oficiales, actuar con responsabilidad y contribuir a un ambiente de confianza, estabilidad y unidad nacional.
Más allá del saludo protocolario, el gremio industrial puso sobre la mesa algunos de los grandes asuntos que marcarán la relación entre el sector privado y el nuevo Gobierno: sostenibilidad fiscal, autonomía energética, sostenibilidad del sistema de salud, recuperación de la seguridad y relaciones internacionales equilibradas.
La lectura es clara. Para la industria, el nuevo Gobierno no solo tendrá que responder a las expectativas de cambio político, sino también a una agenda empresarial que demanda reglas claras, seguridad para operar, estabilidad macroeconómica y condiciones para producir más.
En esa línea, la ANDI insistió en la necesidad de diálogo social, construcción de consensos y liderazgo colectivo. Es decir, una gobernabilidad económica que no dependa únicamente de anuncios, sino de acuerdos con los sectores productivos, las regiones y los actores sociales.
Vivienda e infraestructura: Camacol pide recuperar inversión
Desde el sector constructor, Camacol fue directo en su mensaje: trabajará con el nuevo Gobierno para impulsar vivienda, empleo e inversión. El gremio señaló que la estabilidad institucional, la seguridad jurídica y la construcción de acuerdos serán fundamentales para recuperar la confianza y retomar una senda de crecimiento.
La vivienda aparece como uno de los sectores que buscará ganar protagonismo en la agenda económica del nuevo Gobierno. No solo por su impacto social, sino por su capacidad de mover empleo, crédito, insumos, industria, comercio y desarrollo urbano.
Después de varios años de retos para la actividad edificadora, Camacol planteó que el trabajo conjunto entre Gobierno, sector privado y cadena de valor será clave para recuperar el dinamismo. Su mensaje tiene una lectura empresarial evidente: si el nuevo Gobierno busca crecimiento rápido y generación de empleo formal, la vivienda puede convertirse en una de sus palancas más visibles.
Para constructores, inversionistas y entidades financieras, el punto crítico estará en la seguridad jurídica, la continuidad de instrumentos de financiación, la disponibilidad de subsidios, la habilitación de suelo y la agilidad de trámites. Sin esos elementos, la reactivación puede quedarse en intención.
Servicios públicos: inversión, regulación y sostenibilidad financiera
Andesco, gremio de empresas de servicios públicos domiciliarios y comunicaciones, también felicitó al presidente electo y afirmó que el sector está listo para trabajar con el nuevo Gobierno en un modelo moderno, eficiente y con cobertura universal.
Su agenda apunta a un frente estratégico para la competitividad del país: energía eléctrica, gas natural, agua potable, saneamiento básico y conectividad. Para el gremio, la modernización del sector requiere regulación técnica, inversión privada, sostenibilidad financiera, subsidios focalizados y ampliación de cobertura.
Este mensaje es relevante porque los servicios públicos serán uno de los puntos sensibles de la próxima administración. De su estabilidad dependen la calidad de vida de los hogares, los costos de producción de las empresas, la competitividad regional y la viabilidad de la transición energética.
Andesco también ve una oportunidad para reducir burocracia, fortalecer la libre competencia y consolidar la participación privada como motor de expansión, innovación y eficiencia. En términos empresariales, el gremio está pidiendo una política pública que combine cobertura social con sostenibilidad económica.
Turismo quiere pasar de sector prometedor a política de Estado
Anato, en representación de más de 730 agencias de viajes asociadas, felicitó al presidente electo y planteó una agenda estratégica para consolidar el turismo como política de Estado.
El gremio recordó que en 2025 el turismo generó ingresos históricos por USD 11.418 millones en divisas por viajes y transporte de pasajeros, una cifra que ubica al sector como uno de los motores de generación de recursos externos para el país.
La agenda de Anato se concentra en tres ejes: turismo como política de Estado, competitividad y productividad, e infraestructura y conectividad. Allí aparecen temas como seguridad en destinos y corredores turísticos, fortalecimiento del Registro Nacional de Turismo para combatir la informalidad, talento humano, sostenibilidad, incentivos tributarios, conectividad aérea y digitalización de destinos emergentes.
La señal para el nuevo Gobierno es clara: el turismo no quiere seguir siendo visto como una actividad complementaria, sino como un sector estratégico para empleo, divisas, reputación internacional y desarrollo regional.
Las mipymes piden una agenda diferenciada
El mensaje de Acopi fue más específico. El gremio de las micro, pequeñas y medianas empresas presentó una agenda prioritaria de ocho puntos para el nuevo Gobierno, con énfasis en tributación diferencial, mecanismos laborales modernos, simplificación territorial, seguridad empresarial, acceso al crédito, reindustrialización, productividad agroindustrial y política energética confiable.
La importancia de esta agenda está en que las mipymes son la base del tejido empresarial colombiano y uno de los principales generadores de empleo. Por eso, su relación con el próximo Gobierno será decisiva para temas como formalización, productividad, acceso a financiación, encadenamientos productivos y compras públicas.
Para Acopi, la discusión no se limita a crecimiento económico. También pasa por la supervivencia diaria de miles de empresarios enfrentados a cargas tributarias, inseguridad, trámites, dificultades de crédito y costos energéticos.
El primer pulso será la confianza
Las reacciones gremiales dejan ver que el nuevo Gobierno encontrará un sector privado dispuesto a trabajar, pero también con expectativas claras. La unidad nacional, mencionada por varios gremios, no significa ausencia de demandas. Por el contrario, los sectores productivos ya empezaron a ordenar sus prioridades.
El primer pulso estará en la confianza. Si el Gobierno logra enviar señales tempranas de estabilidad fiscal, seguridad jurídica, diálogo con el sector privado y respeto por las instituciones, podrá abrir una ventana para recuperar inversión. Si la relación se tensiona desde el inicio, los anuncios de crecimiento podrían perder fuerza frente a la cautela empresarial.
El segundo pulso estará en la ejecución. Vivienda, servicios públicos, turismo, industria y mipymes no solo esperan mensajes de respaldo, sino decisiones concretas: trámites más ágiles, financiación, regulación técnica, seguridad, inversión en infraestructura y una política económica que permita planear a mediano plazo.
El tercer pulso será político. La estrecha diferencia electoral obliga al nuevo presidente a gobernar con un país dividido. En ese escenario, los gremios parecen estar enviando un mensaje anticipado: la economía puede convertirse en un terreno de acuerdos si se construye sobre institucionalidad, confianza y resultados.
Por ahora, el sector privado ya hizo su primer movimiento. Reconoció el resultado, defendió la institucionalidad y puso sobre la mesa una agenda empresarial amplia. Ahora la pregunta es si el nuevo Gobierno logrará convertir ese respaldo inicial en una alianza efectiva para reactivar la economía.

