A un poco mas de cien días de su entrada en operación, Bre-B, el sistema de pagos inmediatos en Colombia, empieza a mostrar no solo avances en velocidad y adopción, sino también desafíos clave en materia de ciberseguridad. Así lo revela un análisis de Kaspersky, que pone en perspectiva la experiencia internacional —especialmente el caso de PIX en Brasil— para anticipar riesgos y fortalecer la protección del ecosistema financiero nacional.
La historia reciente demuestra que la innovación financiera suele venir acompañada de una rápida evolución del crimen digital. En Brasil, la masificación de PIX impulsó nuevas modalidades de fraude basadas en ingeniería social, suplantación de identidad y robo de credenciales. Este proceso alcanzó un punto crítico cuando un ciberataque impactó a proveedores de infraestructura conectados al sistema de pagos del Banco Central, habilitando movimientos no autorizados entre instituciones. Aunque el banco central no fue afectado directamente, el incidente dejó una advertencia clara: la seguridad de los pagos inmediatos es sistémica y depende de todos los actores involucrados.
En Colombia, los primeros 100 días de Bre-B muestran señales similares. De acuerdo con los equipos de investigación de Kaspersky, el mayor riesgo no radica en la robustez técnica de la plataforma, sino en la interacción de los usuarios con el sistema. Los delincuentes han aprovechado el desconocimiento inicial sobre las llaves digitales, la confianza excesiva en mensajes electrónicos y la urgencia generada por falsas alertas para desplegar campañas de fraude.
Las cifras refuerzan este escenario. Según el estudio Banca Digital de Kaspersky, el 21% de los colombianos utiliza pagos digitales entre una y tres veces al día y el 53% lo hace entre una y tres veces por semana, lo que amplía la superficie de ataque. Durante este periodo, se han detectado campañas de phishing que usan el nombre de Bre-B, dominios maliciosos que imitan procesos de registro y técnicas como el SIM Swap, con las que los atacantes toman control del número celular de la víctima para interceptar códigos y ejecutar fraudes financieros.
La experiencia de PIX también dejó otra lección central: en los pagos inmediatos, la identidad digital se convierte en infraestructura crítica. Números de celular, correos electrónicos y credenciales dejaron de ser simples datos de contacto para transformarse en llaves de acceso al sistema financiero, ampliando el campo de acción de los ciberdelincuentes. Además, la velocidad de las transacciones reduce el margen de reacción frente al fraude, lo que exige modelos preventivos y monitoreo constante.

“Los primeros meses de un sistema de pagos inmediato son decisivos para entender cómo se reconfiguran los riesgos digitales. En Brasil quedó claro que la seguridad de estos ecosistemas no depende de una sola entidad. Un incidente en cualquier eslabón puede impactar a todo el sistema financiero. Con Bre-B estamos en ese mismo punto de aprendizaje: la confianza se construye con usuarios informados, coordinación entre
actores y una visión estratégica de protección de la identidad digital”, señala Fabio Assolini, director del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
Ante este panorama, la compañía recomienda a los usuarios desconfiar de mensajes que generen urgencia, evitar registros desde enlaces, proteger su identidad digital y mantener los dispositivos asegurados con soluciones especializadas. Para el sector financiero, el llamado es a tratar la identidad digital como infraestructura crítica, adoptar modelos preventivos y fortalecer la ciberresiliencia del ecosistema. A cien días de Bre-B, la principal lección es clara: la innovación en pagos debe avanzar al mismo ritmo que la ciberseguridad.

