Tecnología y monitoreo, claves para proteger el sistema eléctrico ante temporada de lluvias

Mar 25, 2026

El aumento de tormentas y humedad en Colombia eleva riesgos operativos y económicos, impulsando la adopción de soluciones digitales para garantizar la continuidad energética.

Colombia enfrenta en marzo de 2026 un incremento de lluvias y tormentas eléctricas debido al ingreso de frentes fríos, lo que pone en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico nacional, especialmente en sectores productivos clave. Empresas y autoridades analizan cómo la digitalización y el monitoreo en tiempo real pueden mitigar fallas, reducir pérdidas económicas y asegurar la continuidad operativa frente a condiciones climáticas adversas.

El inicio del año ha estado marcado por condiciones climáticas intensas que elevan la probabilidad de sobrecargas, caídas de tensión y fallas en la distribución eléctrica. Este escenario afecta directamente a sectores como manufactura, minería y comercio, que representan cerca del 24 % del PIB y generan el 30 % del empleo en el país.

De acuerdo con estimaciones del Banco de Bogotá citadas en el documento, una interrupción de apenas una hora en el suministro podría generar pérdidas entre 175 mil y 204 mil millones de pesos para la economía nacional. Estos datos reflejan la alta dependencia de la estabilidad energética en la actividad productiva.

Ante este panorama, especialistas del sector energético plantean la necesidad de fortalecer la resiliencia tanto física como digital de la infraestructura eléctrica. “Las altas humedades y las tormentas incrementan los eventos como caídas de tensión y fallas en equipos industriales. La digitalización es hoy la principal herramienta de prevención”, afirmó Daniel Garrido, presidente del Clúster Andino en Schneider Electric.

Las soluciones tecnológicas incluyen sistemas de monitoreo en tiempo real que permiten detectar anomalías antes de que se conviertan en fallas críticas. Además, el uso de inteligencia artificial y plataformas digitales facilita la optimización del consumo energético, con ahorros estimados entre el 5 % y el 15 % en la factura eléctrica empresarial.

Otro enfoque relevante es la implementación de sistemas autónomos de energía, como microrredes con baterías o paneles solares, que permiten mantener operaciones en hospitales, industrias o edificios ante fallas en la red principal. “No se puede controlar el clima, pero sí se puede blindar el negocio para que la energía nunca falte”, señala el documento.

Un caso citado es la planta de Schneider Electric en Funza, Cundinamarca, donde la integración de tecnologías digitales ha permitido garantizar continuidad operativa incluso durante temporadas de lluvias intensas.

Colombia ha experimentado históricamente impactos en su infraestructura eléctrica durante fenómenos climáticos extremos, como temporadas de lluvias prolongadas o eventos asociados a variabilidad climática. La creciente demanda energética, impulsada también por el desarrollo de centros de datos y tecnologías digitales, incrementa la presión sobre la red, lo que hace más crítica la adopción de soluciones resilientes.

El avance de la digitalización en el sector energético plantea un cambio estructural en la forma en que empresas y entidades gestionan el riesgo climático. De mantenerse la tendencia de eventos extremos, la inversión en tecnologías de monitoreo, automatización y generación distribuida podría consolidarse como un factor determinante para la competitividad y la estabilidad económica del país en los próximos años.

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