Tras 25 años al frente de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), Augusto Solano anunció que dejará la presidencia del gremio a comienzos de abril próximo, poniendo fin a una de las etapas más influyentes en la historia de la floricultura nacional. Su retiro se produce en un momento de amplio reconocimiento internacional, luego de haber ingresado recientemente al Floriculture Hall of Fame de la Society of American Florists (SAF), el mayor honor de la industria floral global.
Durante un cuarto de siglo, Solano fue el principal arquitecto del posicionamiento de las flores colombianas en los mercados internacionales. Hoy, el país exporta flores a más de 100 destinos y la floricultura se mantiene como uno de los principales renglones agroexportadores, generador de decenas de miles de empleos formales en el campo.
“Augusto Solano no solo lideró un gremio; construyó una reputación país alrededor de la floricultura”, afirmó un vocero de Asocolflores, al destacar que su gestión trascendió lo sectorial y se inscribió en la historia del comercio exterior colombiano.
Al frente de Asocolflores, Solano condujo al sector en coyunturas críticas: los años de fuerte revaluación de comienzos de los 2000, la crisis provocada por la pandemia de covid-19 y, más recientemente, la tensión diplomática con Estados Unidos, principal mercado de exportación. En todos los casos, mantuvo un diálogo permanente con los gobiernos de turno y con las autoridades internacionales.
Uno de los legados más relevantes de su gestión fue la incorporación temprana de la sostenibilidad como eje estratégico. Mucho antes de que el tema se instalara en la agenda global, Solano impulsó la certificación Florverde Sustainable Flowers, hoy reconocida internacionalmente. “Entendimos que la competitividad solo es posible con respeto social, protección ambiental y bienestar para los trabajadores”, señaló Solano en una de sus últimas intervenciones públicas.
Bajo ese enfoque, el sector adoptó estándares ambientales y laborales de clase mundial, fortaleciendo el empleo formal y las prácticas responsables. Paralelamente, promovió la ciencia y la innovación mediante la creación de Ceniflores, el Centro de Innovación de la Floricultura Colombiana, articulando al gremio con la academia y entidades técnicas internacionales.
Su liderazgo también tuvo impacto global. Solano se convirtió en la primera persona de América en presidir la junta directiva de Union Fleurs, la asociación internacional de flores más importante de Europa, con sede en Bruselas, un hito reservado para las figuras más influyentes de la industria.
En los últimos cinco años recibió cinco reconocimientos internacionales, entre ellos la Orden Extraordinaria al Mérito Floricultor Edgar Wells 2025, el premio Embajador de la American Floral Endowment 2024 y el Leland T. Kintzele Distinguished Service Award.
Más allá de los galardones, Augusto Solano deja un semillero de líderes gremiales y un legado de visión, rigor y compromiso con el desarrollo rural y la reputación de Colombia en los mercados globales. Su huella, coinciden expertos y empresarios, será referencia obligada para la floricultura y las exportaciones del país.

