La industria farmacéutica colombiana tiene todos los ingredientes para convertirse en una potencia exportadora de medicamentos de alta calidad. Actualmente, el país abastece con producción local cerca del 80 % del mercado interno y exporta a más de 16 países, respaldado por una infraestructura industrial robusta y una capacidad técnica reconocida internacionalmente.
Más de 100 plantas farmacéuticas operan hoy con habilitación del INVIMA, y muchas de ellas ya cuentan con certificaciones otorgadas por autoridades sanitarias de alto nivel como la DIGEMID (Perú), COFEPRIS (México) o el ISP (Chile). Además, los laboratorios colombianos desarrollan tratamientos especializados en áreas como cáncer, salud mental, enfermedades respiratorias y dermatología, productos que comienzan a posicionarse en mercados internacionales exigentes.
Sin embargo, el verdadero salto en competitividad, según la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (ASCIF), dependerá de una transformación regulatoria.

“Proponemos establecer una ventanilla única de exportación para productos ya registrados, promover la convergencia regulatoria con países de la Alianza del Pacífico y reforzar la capacitación técnica del personal sanitario y del sector productivo”, explicó Clara Isabel Rodríguez Serrano, directora ejecutiva de ASCIF.
Uno de los principales activos que tiene el país para avanzar en esta dirección es el reconocimiento del INVIMA como agencia sanitaria de referencia de nivel IV por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta clasificación implica que los procesos y decisiones regulatorias de Colombia cumplen con estándares internacionales, lo que no solo respalda la confianza en los productos locales, sino que abre la puerta a nuevas oportunidades en licitaciones globales y reduce barreras como las reinspecciones sanitarias.
“El INVIMA como agencia de referencia permite a la industria evitar procesos duplicados, reducir costos operativos y cerrar la brecha de percepción sobre la calidad del medicamento nacional. Aún hoy, más del 70 % de los ciudadanos cree que los medicamentos importados son mejores”, agregó Rodríguez Serrano.
No obstante, para que la industria no se quede únicamente en el suministro de genéricos, ASCIF insiste en que es necesario fortalecer la inversión en investigación y desarrollo (I+D), flexibilizar la regulación de los ensayos clínicos y fomentar políticas públicas que promuevan las compras estatales con valor agregado para la industria nacional.
“Colombia no puede seguir viendo a su industria farmacéutica únicamente como un proveedor de genéricos. Nuestra industria tiene el potencial de producir, innovar y exportar. Y estamos listos para trabajar con el Estado, el INVIMA, las universidades y nuestros aliados regionales para lograrlo”, concluyó la directora de ASCIF.

