Conductoras ganan protagonismo en el mercado automotor: 68% prioriza la seguridad al comprar carro

Jun 24, 2026

Un estudio internacional realizado en 33 países revela que el 97% de las conductoras se considera segura al volante. Para la industria automotriz, el dato abre una conversación de negocio: la seguridad ya no es solo un atributo técnico, sino un factor decisivo de consumo, reputación y competitividad.

La seguridad se está convirtiendo en una variable cada vez más relevante en la decisión de compra de vehículos. Y las mujeres, lejos de los estereotipos que históricamente han acompañado la conversación sobre conducción, aparecen como consumidoras altamente conscientes de su desempeño, de los riesgos en la vía y de los atributos que esperan de un automóvil.

Así lo evidencia una encuesta internacional realizada por la revista checa Žena v autě.cz, en colaboración con el Women’s Worldwide Car of the Year, WWCOTY, con motivo del Día Internacional de las Conductoras, que se conmemora el 24 de junio. El estudio, aplicado entre el 5 de mayo y el 10 de junio de 2026, consultó a 1.720 conductoras en 33 países y analizó su percepción sobre seguridad, concentración, estrés y hábitos al volante.

El principal hallazgo es contundente: el 97% de las encuestadas se considera una conductora segura o digna de confianza, mientras que solo el 3% reconoce que a veces no lo es. Además, el 94% asegura conducir con total o casi total concentración, y de ese grupo el 44% afirma tener una fuerte conciencia sobre los temas relacionados con la seguridad vial.

Para el sector automotor, estos datos tienen una lectura estratégica. El comprador de vehículos ya no evalúa únicamente diseño, precio, potencia o eficiencia. Cada vez pesa más la capacidad del carro para proteger a sus ocupantes, reducir riesgos, asistir al conductor y responder a contextos urbanos complejos. En ese escenario, las conductoras representan un segmento clave para marcas, concesionarios, aseguradoras y empresas de movilidad.

La seguridad como argumento de venta

Uno de los datos más relevantes del estudio aparece al final del proceso de compra. El 68% de las mujeres encuestadas considera que las calificaciones de seguridad de organismos como Latin NCAP, NHTSA o Euro NCAP son importantes o extremadamente importantes a la hora de elegir un vehículo nuevo. Solo el 17% las considera menos relevantes.

La cifra debería llamar la atención de la industria. Las pruebas de seguridad, los sistemas avanzados de asistencia al conductor, la protección de ocupantes, la frenada autónoma, las alertas de punto ciego, la estabilidad y la calidad estructural ya no son asuntos exclusivos de fichas técnicas. Son argumentos comerciales.

Para las marcas, esto implica comunicar mejor la seguridad. No basta con decir que un carro es moderno o tecnológico. El consumidor quiere entender qué hace esa tecnología por su vida diaria: cómo ayuda en un trancón, cómo reduce una distracción, cómo protege a los niños, cómo asiste en una frenada inesperada o cómo mejora la conducción en condiciones de baja visibilidad.

El estudio también confirma que la seguridad tiene una dimensión familiar. Entre las madres encuestadas, el 76% afirma que siempre o muy a menudo revisa los cinturones de seguridad de los niños antes de iniciar la marcha. Además, entre quienes instalan sillas infantiles, el 77% se siente cómoda o muy cómoda haciéndolo, mientras que solo el 13% reconoce dificultades.

Este punto abre una oportunidad concreta para concesionarios y marcas: acompañar mejor al cliente en temas de seguridad infantil, instalación de sillas, uso correcto de cinturones, tecnologías de asistencia y funciones de protección activa y pasiva. En muchos casos, el valor no está solo en vender el carro, sino en enseñar a usarlo mejor.

La paradoja de la confianza

El estudio, sin embargo, también revela una tensión importante. Aunque la mayoría de las conductoras se considera segura, casi una de cada dos admite usar el celular mientras conduce. El 48% reconoce esa práctica, mientras que el 37% dice comer o beber al volante. Otras distracciones frecuentes son vigilar a los niños o darles comida, con el 18%; fumar, con el 17%; y retocarse el maquillaje, con el 5%.

El dato no debe leerse como una contradicción exclusiva de las mujeres, sino como una alerta general sobre la brecha entre percepción y comportamiento. En seguridad vial, muchos conductores se consideran responsables, pero al mismo tiempo normalizan acciones que elevan el riesgo.

Para las empresas, esta paradoja tiene implicaciones directas. En flotas corporativas, transporte empresarial, seguros, renting, movilidad compartida o vehículos asignados a colaboradores, no basta con entregar un automóvil seguro. También se requiere cultura de conducción, políticas internas, capacitación, protocolos de uso del celular y seguimiento de comportamientos de riesgo.

En otras palabras, la seguridad del vehículo y la seguridad del conductor deben gestionarse juntas.

El estrés también decide la experiencia de manejo

Otro hallazgo clave está relacionado con el estrés. La principal fuente de tensión para las conductoras es el comportamiento de otros conductores, mencionado por el 70% de las encuestadas. Le siguen el tráfico, con el 51%; el mal tiempo o la visibilidad reducida, con el 36%; las prisas, también con el 36%; buscar parqueadero, con el 34%; los cruces y el tráfico complejo, con el 28%; una ruta incierta, con el 24%; y un pasajero que da consejos de conducción, con el 21%.

Estos datos muestran que la experiencia de conducción no depende únicamente del vehículo, sino del entorno. Congestión, infraestructura, clima, presión de tiempo, convivencia vial y disponibilidad de parqueaderos inciden en la percepción de seguridad y comodidad.

Para las compañías automotrices, tecnológicas y de movilidad, el mensaje es evidente: la próxima frontera de valor no estará solo en el producto, sino en el ecosistema. Navegación más precisa, asistencia inteligente, conectividad, alertas preventivas, cámaras, sensores, soluciones de parqueo y servicios posventa pueden convertirse en diferenciales relevantes para quienes buscan conducir con menos estrés.

El estudio también muestra diferencias por edad. Las mujeres mayores de 55 años registran el mayor porcentaje de concentración total al volante, con el 58%. En contraste, el grupo de 25 a 34 años presenta el mayor nivel de distracción parcial, con el 8%. Entre las conductoras de 18 a 24 años, el comportamiento de los demás conductores alcanza su nivel más alto como factor de estrés, con el 82%.

La segmentación es importante para las marcas. No todas las conductoras tienen las mismas preocupaciones, ni compran bajo los mismos criterios. Las más jóvenes pueden valorar más tecnologías de asistencia, conectividad y navegación. Las madres pueden priorizar seguridad infantil, espacio, visibilidad y facilidad de uso. Las conductoras de mayor edad pueden apreciar comodidad, asistencia en maniobras, visibilidad y conducción tranquila.

Menos estereotipos, más datos

“La encuesta ha demostrado claramente la incoherencia de juzgar a las mujeres al volante según viejos estereotipos, en lugar de hacerlo por su comportamiento real en la carretera. Conducir bien no es una disciplina ni masculina ni femenina. Es una combinación de calma, atención, consideración y perspectiva; en otras palabras, la capacidad de no dejarse provocar fácilmente”, afirmó Roman Budský, experto en seguridad vial de Platforma VIZE 0.

La frase resume uno de los mayores aportes del estudio. La conversación sobre mujeres y conducción no debería girar alrededor de lugares comunes, sino de evidencia. Y esa evidencia muestra conductoras confiadas, interesadas en la seguridad, conscientes del riesgo y cada vez más relevantes para el negocio automotor.

También muestra desafíos. La distracción por celular, la presión del tráfico, el estrés generado por terceros y la necesidad de entender mejor las calificaciones de seguridad son asuntos que deben interesar a fabricantes, distribuidores, aseguradoras, autoridades y empresas con flotas.

Sabina Kvášová, organizadora de la encuesta y redactora jefe de Žena v autě.cz, destacó que el estudio permitió abordar temas de seguridad, concentración y estrés al volante en 33 países. Para el WWCOTY, la investigación busca visibilizar la perspectiva de las conductoras en una fecha que reivindica la movilidad como un derecho asociado a la libertad, la independencia y el desarrollo personal y profesional de las mujeres.

Una oportunidad para la industria

Para el negocio automotor, la conclusión es clara: la seguridad puede ser uno de los territorios más poderosos para conectar con las consumidoras. No como un mensaje paternalista, sino como una propuesta de valor concreta basada en tecnología, información, confianza y experiencia de uso.

Las mujeres no solo están al volante. También están tomando decisiones de compra, evaluando atributos técnicos, comparando calificaciones de seguridad, transportando familias, administrando tiempos, usando tecnología y enfrentando los mismos retos de movilidad urbana que cualquier otro conductor.

El reto para las marcas será hablarles con inteligencia, sin clichés y con información útil. Quienes logren traducir la seguridad en beneficios cotidianos —menos estrés, más confianza, mejor protección, mayor control y decisiones de compra más informadas— tendrán una ventaja en un mercado donde el consumidor exige cada vez más evidencia antes de elegir.

La movilidad del futuro no será solo eléctrica, conectada o autónoma. También tendrá que ser más segura, más incluyente y más consciente de las necesidades reales de quienes conducen.

COMPARTIR

Recomendados

C