El auge de productos provenientes de Asia, especialmente de China, está transformando la logística de pequeños paquetes en una infraestructura clave para el comercio digital en el país.
El crecimiento del comercio electrónico ya no solo se mide por ventas en línea o número de transacciones. En Colombia, una parte cada vez más visible de esa transformación ocurre detrás de la compra: en la nacionalización, clasificación, despacho aduanero y distribución de paquetes internacionales.
Ese es el terreno en el que se mueve Courierbox Colombia, compañía que afirma estar nacionalizando más de 700.000 paquetes mensuales, principalmente asociados al comercio electrónico transfronterizo. La cifra refleja un fenómeno de fondo: el consumidor colombiano está comprando más productos en plataformas internacionales, mientras las empresas de logística compiten por reducir tiempos, costos y fricciones en el ingreso de mercancías al país.
La tendencia no es aislada. A escala global, el comercio electrónico B2C alcanzó ventas por cerca de US$6 billones en 2024, mientras el comercio B2B llegó a US$20 billones, según estimaciones del Banco Mundial. Ese crecimiento ha convertido la logística transfronteriza en una pieza crítica para conectar plataformas digitales, proveedores internacionales y consumidores finales.
En Colombia, el contexto también favorece esa expansión. De acuerdo con el DANE, en marzo de 2026 las importaciones del país llegaron a US$6.161 millones CIF, con un crecimiento de 11,1 % frente al mismo mes de 2025. Las manufacturas representaron 77,4 % del valor total importado, una categoría que suele concentrar buena parte de los bienes asociados al consumo, la tecnología, los accesorios y los productos terminados.
China, además, mantiene un peso determinante dentro de las compras externas del país. En febrero de 2026, las importaciones colombianas originarias de ese mercado representaron 30,5 % del total, por encima de Estados Unidos, México, Brasil, Alemania, Japón e India, según el boletín técnico de importaciones del DANE.
En ese escenario, Courierbox Colombia ha fortalecido su operación como un nodo de gestión aduanera para pequeños paquetes internacionales. La empresa, licenciada por la DIAN como Depósito Habilitado desde mayo de 2024, gestiona procesos de nacionalización de envíos provenientes del exterior, con una operación que, según la compañía, superó los 37 millones de envíos internacionales en el último año.
“Este crecimiento refleja un cambio estructural en la forma en que los colombianos acceden a productos del exterior”, afirmó Augusto Rojas, gerente general y CEO de Courierbox Colombia.
La operación se apoya en una modalidad regulada por la DIAN. La entidad define el tráfico postal como los envíos de correspondencia, paquetes postales o compras por internet que llegan a Colombia a través del operador postal oficial o de operadores privados de transporte. Los envíos urgentes, por su parte, corresponden a mercancías que requieren despacho expreso mediante empresas de mensajería especializada.
La regulación también establece condiciones concretas para esta modalidad: el valor de la mercancía no debe superar los US$2.000 y el peso no debe exceder los 50 kilos. Además, la DIAN precisa que los tributos aduaneros aplicables incluyen gravamen arancelario e IVA, con tratamientos diferenciales para ciertos envíos de menor valor, de acuerdo con las condiciones establecidas en la norma.
El dinamismo también se observa en el sector postal y de mensajería. Según el Ministerio TIC, en el tercer trimestre de 2025 el servicio de mensajería expresa registró 84,1 millones de envíos en Colombia, con 61,4 millones correspondientes a envíos individuales. Para un mercado impulsado por compras digitales y entregas de última milla, estas cifras muestran la magnitud operativa que deben atender los jugadores logísticos.
Desde septiembre de 2024, Courierbox Colombia centralizó en Bogotá parte de la gestión de paquetes provenientes de China, consolidando una operación enfocada en responder a la demanda de plataformas digitales, importadores y consumidores finales. Las principales categorías gestionadas por la compañía incluyen artículos para el hogar, moda, accesorios personales, iluminación, electrónicos de consumo y pequeños electrodomésticos.
“La eficiencia en los procesos aduaneros es clave para responder a un mercado que crece a este ritmo”, agregó Rojas.
Más allá del volumen de paquetes, el caso de Courierbox muestra cómo el comercio electrónico transfronterizo está abriendo una nueva etapa en la logística colombiana. Ya no se trata únicamente de transportar productos, sino de integrar tecnología, trazabilidad, cumplimiento aduanero, clasificación de mercancías y distribución nacional.
En la práctica, la competencia por el consumidor digital también se está librando en bodegas, centros de procesamiento y sistemas de nacionalización. Para plataformas globales, importadores y comercios que dependen de inventarios internacionales, la capacidad de convertir una compra hecha en línea en una entrega efectiva dentro del país se está volviendo un factor de competitividad.
Así, mientras el comercio digital sigue creciendo, la logística aduanera gana protagonismo como una de las infraestructuras invisibles que sostienen el nuevo consumo en Colombia.

