El Gobierno colombiano mantiene su firme intención de adquirir Monómeros, una de las principales productoras de fertilizantes del país, responsable de cerca del 30 % de la oferta local. La operación busca asegurar el control estatal sobre un insumo clave para el agro, en medio de la alta volatilidad internacional de precios y la necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria.
Sin embargo, el proceso no es simple. Monómeros está sujeta a sanciones de Estados Unidos debido a su vínculo con el régimen venezolano, por lo que se requiere una licencia especial de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro para concretar la transacción. Según el Gobierno, ya se está gestionando esta autorización, con el argumento de que se trata de una medida estratégica para proteger el campo colombiano y reducir la dependencia de importaciones.
Actualmente, el control de Monómeros lo tiene una junta ad hoc nombrada por el gobierno interino de Juan Guaidó. Aunque Colombia ya ha reconocido nuevamente al Gobierno de Nicolás Maduro, el entramado legal y diplomático que rodea la empresa sigue siendo complejo y podría alargar los tiempos de decisión.
Desde el sector agroindustrial, la compra es vista con atención. Si bien se valora la intención de garantizar el abastecimiento de fertilizantes a mejores precios, persisten dudas sobre la eficiencia operativa del Estado y el impacto de una posible politización de la empresa. De aprobarse la licencia, el Gobierno asumiría un rol directo en la cadena de insumos agrícolas, lo que podría implicar cambios importantes en las dinámicas de comercialización, precios y oferta nacional.

