Según un informe alarmante de la Defensoría del Pueblo, más de 1.400 sedes educativas en Colombia se encuentran en riesgo debido a la violencia relacionada con el conflicto armado. Este informe, que abarca hasta marzo de 2025, revela que el 22% de las sedes educativas afectadas en todo el año pasado se encuentran bajo amenaza directa en este momento. Las regiones más afectadas incluyen los departamentos de Cauca, Nariño, Norte de Santander y Antioquia, zonas históricamente vulnerables al accionar de grupos armados ilegales.
El informe destaca que las alertas tempranas emitidas por las autoridades competentes apuntan a riesgos como el desplazamiento forzado de las comunidades educativas, intimidación por parte de actores armados ilegales y el reclutamiento de menores. La situación ha generado un clima de temor en las comunidades escolares, lo que ha afectado gravemente la continuidad del proceso educativo, con varios casos de suspensión de clases y evacuaciones de emergencia en algunas zonas del país.
Carlos Alfonso Negret, defensor del pueblo, señaló que este escenario refleja la vulnerabilidad constante de las instituciones educativas en medio de un conflicto que persiste a pesar de los esfuerzos de paz. «La violencia está tocando las puertas de las escuelas y amenazando el futuro de nuestros niños y jóvenes. Las comunidades educativas no solo enfrentan amenazas físicas, sino también psicológicas, ya que muchos estudiantes y docentes temen por su seguridad diaria», expresó Negret.
De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, el Gobierno ha implementado una serie de medidas para mitigar los riesgos, como la mejora de los protocolos de seguridad en las regiones de mayor riesgo. Sin embargo, las soluciones parecen ser insuficientes dada la magnitud de la violencia que afecta a las zonas más remotas. La Defensoría del Pueblo ha instado al Gobierno a reforzar la presencia de la fuerza pública en las regiones críticas y a ofrecer un apoyo directo y efectivo a las comunidades escolares para garantizar que los estudiantes puedan continuar con su formación en un ambiente seguro.
La situación también ha puesto en evidencia la necesidad de fortalecer la infraestructura educativa y aumentar la inversión en las zonas rurales para garantizar el acceso a la educación en condiciones dignas. En algunas regiones, las escuelas no cuentan con las condiciones básicas de seguridad, lo que agrava aún más la situación.
Además, el informe subraya la importancia de realizar un acompañamiento psicológico a los estudiantes y docentes afectados por la violencia. El trauma provocado por la violencia armada deja huellas profundas en los niños y jóvenes, lo que puede afectar su desarrollo emocional y académico a largo plazo. Las autoridades educativas han comenzado a implementar programas de apoyo psicológico, pero la cobertura sigue siendo limitada.
El conflicto armado en Colombia no solo afecta a la seguridad física de las comunidades escolares, sino que también pone en peligro el acceso a una educación de calidad para miles de niños y jóvenes, profundizando las desigualdades en regiones ya golpeadas por la violencia. La necesidad de una respuesta integral que combine seguridad, acompañamiento psicosocial y reconstrucción de infraestructuras educativas es urgente para garantizar el derecho a la educación en todo el país.

