Altos costos, menor disponibilidad de gas y avances tecnológicos impulsan la transición hacia modelos más sostenibles en el sector industrial
El aumento de los costos energéticos, la dependencia de importaciones de gas y la necesidad de estabilidad en el suministro han llevado a empresas y autoridades a priorizar la eficiencia energética, impulsando soluciones tecnológicas y modelos sostenibles para enfrentar la transición energética y mejorar la competitividad industrial.
Colombia enfrenta un sistema energético bajo presión, marcado por el incremento de costos y la incertidumbre en el suministro. En 2025, el país importó cerca del 25% del gas consumido, mientras que el precio para la industria aumentó 69% en un año, lo que obligó a múltiples empresas a reducir su consumo energético .
Este contexto ha acelerado la adopción de estrategias de eficiencia energética como eje del desarrollo sostenible. La combinación de descarbonización, descentralización y digitalización se consolida como la hoja de ruta para modernizar el sistema energético nacional y mitigar impactos económicos en el sector productivo.
En paralelo, la demanda eléctrica industrial muestra señales de ajuste. A finales de 2025, el consumo de la industria manufacturera cayó 6,7% en un mes, situándose por debajo de las proyecciones, lo que evidencia una respuesta directa al encarecimiento de la energía .

La digitalización emerge como un componente central de esta transformación. El concepto de Internet de la Energía (IoE) permite integrar centrales, redes y consumidores mediante plataformas inteligentes que analizan datos en tiempo real. Según David Peña, responsable de unidad de negocio en Siemens, “el compromiso con un futuro más verde nunca ha sido tan fuerte, y a través de nuestras innovaciones, podemos ayudar a las empresas colombianas no solo a reducir sus emisiones de CO2, sino a optimizar el uso de la energía”.
Estas herramientas tecnológicas facilitan la anticipación de fallas, la reducción de costos operativos y una mejor coordinación entre oferta y demanda. En palabras del mismo directivo, “el IoE permite que toda la infraestructura energética […] esté interconectada, creando una red inteligente que mejora la eficiencia operativa”.
Otra solución relevante es el uso de microredes, que integran distintas fuentes de energía —hidroeléctrica, solar o eólica— y permiten a las empresas gestionar su consumo de forma más flexible y resiliente. Estas alternativas buscan reducir interrupciones en el suministro, uno de los principales riesgos para la productividad industrial.
La transición energética en Colombia se enmarca en una tendencia global hacia la reducción de emisiones y el uso de energías renovables. En el país, este proceso ha sido respaldado por políticas públicas, inversión privada y avances tecnológicos, aunque enfrenta desafíos asociados a infraestructura, costos y seguridad energética.
Además, el crecimiento de sistemas digitales en el sector energético ha elevado la importancia de la ciberseguridad. Diego Urrutia, directivo de Siemens, señala que “no solo nos enfocamos en la eficiencia energética, sino también en la protección de los datos y la infraestructura crítica”, en referencia a los riesgos derivados de la interconexión de sistemas.
Las cifras sobre importación de gas, incremento de precios y caída en la demanda industrial provienen de informes sectoriales de Asoenergía citados en el documento base. No se contrastaron con fuentes adicionales independientes en esta elaboración.
La evolución del sistema energético colombiano dependerá de la capacidad de integrar tecnologías digitales, diversificar fuentes y mejorar la eficiencia en el consumo. De mantenerse las tendencias actuales, la adopción de soluciones inteligentes podría convertirse en un factor determinante para la competitividad industrial y la sostenibilidad ambiental en los próximos años.

