El crecimiento portuario impulsa la economía, pero también aumenta riesgos logísticos, operativos y geopolíticos que desafían la competitividad del país
El comercio exterior colombiano depende en un 98 % del transporte marítimo, según cifras oficiales, lo que posiciona al sistema portuario como eje estratégico de la economía. Sin embargo, el aumento del tráfico de carga y buques, especialmente en la región Caribe, ha incrementado los riesgos operativos y logísticos. Expertos del sector advierten que esta situación exige fortalecer el aseguramiento marítimo y la gestión de riesgos en un contexto global más complejo.
El sistema portuario colombiano movilizó más de 85 millones de toneladas de carga durante el primer semestre de 2025, reflejando un crecimiento sostenido del comercio internacional. No obstante, esta expansión ha evidenciado vulnerabilidades estructurales, especialmente por la alta concentración del 84 % del movimiento portuario en el Caribe, con nodos clave en Cartagena, Santa Marta, Coveñas y Barranquilla.
La dependencia de pocos puntos estratégicos incrementa la exposición a eventos climáticos, fallas operativas y problemas de seguridad. A esto se suman riesgos como congestiones en accesos, errores humanos, ataques cibernéticos, conflictos geopolíticos y actos delictivos como piratería o hurto, que pueden generar impactos sistémicos en la economía nacional.

“Colombia es un país profundamente dependiente del comercio marítimo, pero todavía tiene una brecha importante en la gestión técnica del riesgo”, afirmó Juan Guillermo Hincapié, vicepresidente Marine de Gallagher en Colombia.
El directivo agregó que el aumento en volumen de carga y valor transportado ocurre en “un entorno global más incierto”, lo que exige mayor sofisticación en la gestión del riesgo.
En este escenario, el seguro marítimo emerge como un componente crítico. Aunque el país cuenta con capacidad local en seguros de carga, otros ramos —como casco, responsabilidad civil y puertos— dependen en gran medida del reaseguro internacional. Esta dependencia introduce variables como la volatilidad de tarifas y la disponibilidad de cobertura, condicionadas por dinámicas globales.
“El seguro marítimo no es solo un contrato formalizado a través de una póliza, es una herramienta estratégica para proteger la infraestructura logística del país”, señaló Hincapié, quien también destacó la necesidad de fortalecer espacios técnicos para el sector.
El comercio marítimo ha sido históricamente el principal canal de intercambio internacional para Colombia, especialmente por su acceso a dos océanos. Productos clave como petróleo, carbón, café y alimentos dependen de esta infraestructura, lo que amplifica el impacto económico ante cualquier interrupción. A nivel global, el sector enfrenta desaceleración, presiones regulatorias ambientales y tensiones geopolíticas que complejizan las cadenas de suministro.
La información proviene de cifras de la Dirección General Marítima Colombiana y de análisis sectoriales incluidos en el comunicado. No se contrastó con fuentes independientes adicionales en este ejercicio.
Expertos coinciden en que el país deberá avanzar en la profesionalización del seguro marítimo, diversificar capacidades locales y fortalecer la gestión integral del riesgo. De no hacerlo, la creciente dependencia del comercio marítimo podría convertirse en un factor de vulnerabilidad estructural frente a un entorno internacional cada vez más incierto.

