Más de 15.000 colaboradores del canal farmacéutico independiente han fortalecido sus competencias a través de la Academia Droxi, una apuesta que busca profesionalizar el servicio, impulsar negocios sostenibles y fortalecer el acceso cercano a la salud en cientos de municipios del país.
En muchos barrios de Colombia, la droguería de esquina no solo vende medicamentos. También escucha, orienta, tranquiliza y acompaña. Para miles de familias, especialmente en municipios apartados o zonas donde el acceso al sistema de salud es limitado, estos establecimientos representan el primer contacto con el cuidado y el bienestar.
Consciente de ese papel social, la compañía Droxi puso en marcha la Academia Droxi, una iniciativa de formación que ya ha impactado a más de 15.000 droguistas y colaboradores de droguerías independientes en el país, con el propósito de fortalecer sus capacidades técnicas, empresariales y humanas.
La estrategia surge en un momento en el que el canal farmacéutico independiente enfrenta retos relacionados con digitalización, sostenibilidad financiera, cumplimiento normativo y profesionalización del servicio. Frente a este panorama, la capacitación se ha convertido en una herramienta clave para mantener la competitividad y garantizar una atención más cercana y eficiente a las comunidades.
Actualmente, la red Droxi reúne a más de 3.000 droguerías activas en 533 municipios de Colombia. A través de la Academia, propietarios, administradores y equipos de trabajo reciben acompañamiento para evolucionar de modelos tradicionales hacia una gestión más organizada, rentable y sostenible.
El crecimiento del programa evidencia la necesidad de este tipo de iniciativas. Mientras en 2024 se registraron 5.666 participaciones en capacitaciones certificadas, en 2025 la cifra alcanzó 10.315, lo que representa un aumento del 82%. Según la compañía, este avance refleja la consolidación de un ecosistema de formación enfocado en responder a las necesidades reales del sector.

“Las droguerías independientes cumplen un papel fundamental en Colombia: en muchos barrios y municipios son el primer punto de acceso cercano a la salud y al bienestar. Nuestro propósito es acompañarlas para que fortalezcan su gestión, crezcan como negocios sostenibles y consoliden una visión empresarial clara. Queremos
que cada droguista se reconozca como empresario del sector salud y como un actor clave para su comunidad”, aseguró María Camila Acuña.
La formación ofrecida por la Academia contempla cerca de 150 horas anuales y está estructurada en cuatro grandes frentes: formación técnica y normativa, gestión comercial, convenios y alianzas estratégicas, y liderazgo empresarial. Los contenidos abarcan desde atención humanizada al cliente y administración del punto de venta, hasta normatividad sanitaria, gestión ambiental, inventarios, facturación y seguridad y salud en el trabajo.
Uno de los enfoques más relevantes del programa es precisamente el componente humano. La capacitación busca que quienes trabajan en las droguerías no solo fortalezcan conocimientos técnicos, sino también habilidades relacionadas con empatía, orientación al usuario y construcción de confianza con las comunidades.
Además, el modelo incorpora herramientas para enfrentar desafíos frecuentes del canal independiente, como la baja adopción tecnológica y la falta de indicadores de gestión. Según análisis internos de Droxi, las droguerías que participan activamente en los procesos de formación pueden mejorar la rotación de productos entre un 8% y un 20%, y aumentar sus ventas hasta en un 20% gracias a mejoras en administración, surtido e imagen comercial.
La iniciativa también tiene un componente territorial importante. La formación virtual llega al 100% del país y cuenta con procesos presenciales en 97 municipios, permitiendo que el conocimiento especializado alcance regiones donde tradicionalmente las oportunidades de capacitación son limitadas.
Otro dato relevante es el perfil de quienes integran este ecosistema. Más del 60% del talento operativo vinculado corresponde a mujeres y la mayoría de participantes se encuentra entre los 25 y 44 años. Para la compañía, esto demuestra cómo la formación puede convertirse en un motor de fortalecimiento para negocios familiares, emprendimientos locales y proyectos de vida construidos alrededor del servicio farmacéutico.
En un contexto donde los pequeños negocios enfrentan presiones económicas y cambios constantes en los hábitos de consumo, iniciativas como la Academia Droxi muestran que la sostenibilidad de las droguerías independientes no depende únicamente de vender más, sino de profesionalizar el servicio, generar confianza y construir relaciones más sólidas con las comunidades.
Porque detrás de cada mostrador hay mucho más que un punto de venta: hay personas que, todos los días, se convierten en una guía cercana para quienes buscan orientación, alivio y cuidado en medio de la cotidianidad.

