En medio del aumento de infecciones respiratorias agudas en Colombia, prácticas como la higiene nasal comienzan a ganar relevancia dentro de las estrategias de prevención, bienestar y comunicación de las marcas de salud.
En Colombia, las infecciones respiratorias agudas siguen siendo uno de los temas recurrentes de salud pública, especialmente durante temporadas de lluvia, cambios bruscos de temperatura y periodos de alta circulación viral. Pero detrás de esta realidad sanitaria también empieza a abrirse una conversación de negocio, mercadeo y consumo: la prevención respiratoria está dejando de ser un asunto exclusivamente médico para convertirse en una categoría de autocuidado cotidiano.
El contexto lo explica. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Semanal del Instituto Nacional de Salud correspondiente a la semana epidemiológica 16 de 2025, las infecciones respiratorias agudas registraron incrementos frente al mismo periodo del año anterior: 19,6% en consultas externas y urgencias, 25,7% en hospitalizaciones en sala general y 12,2% en UCI/UCIM. El mismo reporte señala que estos comportamientos responden a una dinámica estacional, con picos marcados durante el año, y que los grupos más sensibles son los menores de cinco años y los mayores de 60 años.
Esta presión sobre el sistema de salud ha hecho que las medidas de prevención vuelvan a ocupar un lugar relevante en la conversación pública. El Ministerio de Salud ha insistido en prácticas como el lavado de manos, la ventilación de espacios, el uso de tapabocas en personas con síntomas, el aislamiento cuando sea necesario y la consulta médica oportuna. Incluso, dentro de sus recomendaciones para las infecciones respiratorias agudas, incluye mantener las fosas nasales destapadas y aplicar suero fisiológico para limpiar secreciones.
En ese escenario, la higiene nasal empieza a ganar espacio como un hábito complementario de prevención y bienestar respiratorio. No se trata de reemplazar la vacunación, la valoración médica ni los tratamientos indicados por profesionales de la salud, sino de sumar una práctica sencilla a la rutina diaria, especialmente en momentos de alta circulación de virus como influenza, rinovirus, virus sincitial respiratorio y SARS-CoV-2, cuya vigilancia regional es seguida por la Organización Panamericana de la Salud.
La lógica detrás de esta práctica es simple: la nariz es una de las primeras barreras del sistema respiratorio. Su función no se limita a permitir el paso del aire; también filtra partículas, humidifica y participa en la eliminación natural de agentes irritantes mediante el sistema mucociliar. Cuando la mucosa nasal está seca, congestionada o expuesta a contaminantes, esa función de barrera puede verse afectada.
Este es el ángulo que Axon Pharma busca poner sobre la mesa con Marimer®, una solución de agua de mar orientada a la limpieza, hidratación y descongestión nasal. Según la compañía, la higiene nasal diaria ayuda a eliminar partículas y agentes irritantes inhalados, mientras que el uso de agua de mar favorece la humidificación de la mucosa y contribuye a mantener su función de barrera.
“La nariz cumple un papel fundamental en la defensa del organismo frente a los virus. Mantenerla bien hidratada favorece sus mecanismos naturales de limpieza y puede ayudar a disminuir la carga viral en etapas tempranas de la infección, especialmente en temporadas de alta circulación”, explica Juan Pablo Albanes, director médico de Axon Pharma.
Desde la perspectiva del mercado, el movimiento es interesante porque refleja una transformación más amplia en la industria de salud de consumo. Durante años, buena parte de la comunicación en esta categoría estuvo enfocada en el alivio del síntoma: descongestionar, calmar, tratar o reducir molestias. Hoy, en cambio, gana espacio una narrativa distinta: prevenir, cuidar, preparar el cuerpo y convertir pequeñas prácticas en hábitos sostenidos.
Ahí aparece una oportunidad clara para las marcas. En una categoría sensible como la salud, la publicidad no puede limitarse a promesas funcionales. Necesita pedagogía, respaldo científico, claridad en el lenguaje y responsabilidad en el alcance de los mensajes. El consumidor está más informado, compara más, sospecha más de los mensajes exagerados y valora las marcas que explican sin sobreactuar.
Por eso, el reto de mercadeo no es vender la higiene nasal como una solución milagrosa, sino posicionarla como parte de una cultura de autocuidado. En otras palabras, llevarla al mismo territorio de hábitos cotidianos como lavarse las manos, ventilar la casa, hidratarse o cubrirse adecuadamente ante cambios bruscos de temperatura.
“En Colombia necesitamos fortalecer una cultura de prevención más consciente. La higiene nasal es un hábito sencillo que puede marcar la diferencia, especialmente en temporadas de cambios de clima y alta circulación viral. Con nuestra agua de mar, Marimer®, queremos que las personas incorporen la limpieza nasal a su rutina diaria, así como se cepillan los dientes, porque ayuda a mantener la nariz limpia, hidratada y en mejores condiciones, favoreciendo una mejor respiración”, afirma Marcela Franco, gerente de mercadeo y promoción de Axon Pharma.
La evidencia internacional también invita a comunicar con equilibrio. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que, para el manejo de síntomas del resfriado común, pueden utilizarse aerosoles o gotas nasales salinas como una medida de alivio. Al mismo tiempo, la propia entidad advierte que, en el caso de la irrigación nasal salina para infecciones respiratorias altas, la evidencia puede ser útil para aliviar síntomas, pero no es definitiva; además, recomienda usar agua estéril, destilada, hervida y enfriada o adecuadamente filtrada cuando se realicen lavados nasales.
Ese matiz es clave para la comunicación de marca. En salud, la credibilidad se construye tanto por lo que se afirma como por lo que se evita prometer. Una marca que educa con prudencia puede ganar más confianza que una que intenta convertir cada beneficio en una promesa absoluta.
Para Colombia, el tema también tiene una lectura económica. Las infecciones respiratorias no solo afectan la salud individual; también generan ausentismo escolar y laboral, aumentan la demanda de servicios de salud y presionan la productividad de hogares, empresas e instituciones. En ese contexto, cualquier hábito preventivo de bajo costo, fácil adopción y uso cotidiano puede tener valor dentro de una estrategia más amplia de bienestar.
La higiene nasal, entonces, no debe entenderse como una moda menor, sino como parte de una tendencia más profunda: el avance del autocuidado informado. Un consumidor que busca soluciones prácticas, naturales o menos invasivas, pero que al mismo tiempo exige respaldo, claridad y confianza.
Para las marcas de salud, el mensaje de fondo es evidente. La prevención será cada vez más relevante, pero solo tendrá legitimidad si se comunica con responsabilidad. En un país donde los picos respiratorios se repiten cada año, convertir prácticas simples en hábitos sostenidos puede ser una oportunidad de salud pública, pero también una prueba de madurez para la comunicación empresarial.

