Capital caro, ajuste fiscal e IA: las señales que moverán las decisiones empresariales en julio

Jul 3, 2026

El nuevo ciclo político, la tasa de interés en 12%, la presión fiscal y la aceleración de la inteligencia artificial marcarán la agenda económica de julio. Para las empresas, el mensaje es claro: el segundo semestre exigirá más disciplina financiera, mayor lectura del riesgo y decisiones de inversión mucho más selectivas.

Julio llega como un mes de alta sensibilidad para los negocios en Colombia. No se trata solo de un cambio de calendario económico, sino de la convergencia de varios frentes que pueden incidir en las decisiones de inversión, endeudamiento, consumo, contratación y planeación empresarial: tasas de interés en niveles elevados, inflación persistente, transición política, presión sobre las finanzas públicas y una nueva ola global de inversión asociada a la inteligencia artificial.

Ese es el punto de partida del más reciente análisis Las 5 Económicas de julio, elaborado por el equipo de economistas de DAVIbank, que identifica cinco asuntos centrales para el mes: el futuro de las tasas de interés, la reacción de los mercados frente al nuevo gobierno y el Congreso, los retos del Marco Fiscal de Mediano Plazo, el papel de la inteligencia artificial en los mercados accionarios y el efecto internacional del petróleo y la política monetaria de Estados Unidos.

El primer frente es el costo del dinero. El Banco de la República elevó el 30 de junio su tasa de política monetaria en 75 puntos básicos, hasta 12%, vigente desde el 1 de julio. La decisión se tomó en un contexto en el que la inflación total se ubicó en 5,8% en mayo y la inflación básica, sin alimentos ni regulados, en 6,0%, todavía por encima de la meta de 3% del Emisor.

Para el sector empresarial, esto significa que el segundo semestre seguirá siendo exigente en materia de financiación. La deuda de corto plazo, el capital de trabajo, los créditos de consumo, el leasing, la financiación hipotecaria y las decisiones de inversión deberán evaluarse bajo un escenario de tasas altas por más tiempo. DAVIbank proyecta que la tasa del Banco de la República cierre 2026 en 12%, antes de bajar hacia 9,5% en 2027, lo que sugiere que el alivio monetario no sería inmediato.

La inflación sigue siendo el factor que limita una reducción rápida de tasas. Según el DANE, en mayo de 2026 el IPC registró una variación mensual de 0,47%, una variación año corrido de 4,36% y una inflación anual de 5,84%, superior en 0,79 puntos porcentuales a la observada en el mismo mes de 2025. En términos prácticos, esto mantiene presión sobre costos laborales, arriendos, transporte, servicios, materias primas y precios finales al consumidor.

El crecimiento económico, aunque positivo, tampoco ofrece un margen amplio. El DANE reportó que el PIB colombiano creció 2,2% anual en el primer trimestre de 2026, impulsado principalmente por administración pública, educación, salud, comercio, transporte, alojamiento, servicios de comida e industria manufacturera. El Banco Mundial, por su parte, proyecta para Colombia un crecimiento de 2,2% en 2026 y advierte riesgos asociados a deslizamientos fiscales, presiones inflacionarias e incertidumbre geopolítica.

La lectura para los empresarios es doble. Por un lado, la economía sigue creciendo y algunos sectores mantienen dinamismo. Por el otro, ese crecimiento ocurre con condiciones financieras restrictivas, menor margen fiscal y consumidores más sensibles al precio. En ese entorno, las empresas con mejor caja, menor endeudamiento, mayor productividad y capacidad de trasladar valor —no solo precio— tendrán una ventaja clara.

El segundo gran eje es político y fiscal. DAVIbank advierte que julio será clave para observar la reacción de los inversionistas frente al nuevo escenario político, la instalación del Congreso y las primeras señales del equipo económico del nuevo gobierno. El mercado estará atento a las decisiones sobre manejo fiscal, sostenibilidad de las finanzas públicas y lineamientos para sectores estratégicos como el minero-energético.

El punto de referencia será el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026, documento oficial presentado por el Ministerio de Hacienda el 12 de junio y que establece el mapa de las finanzas públicas para los próximos años. Según el análisis de DAVIbank, la meta de déficit fiscal proyectada para 2026, de 5,3% del PIB, luce retadora frente a la rigidez del gasto y el costo del financiamiento, mientras que el ajuste requerido para encaminar al país al cumplimiento de la Regla Fiscal en 2028 sería de 1,4% del PIB.

Para los negocios, el debate fiscal no es abstracto. Una senda de ajuste puede traducirse en mayor discusión tributaria, revisión del gasto público, cambios en inversión estatal, presión sobre la deuda soberana y sensibilidad en la tasa de cambio. También puede afectar sectores que dependen de contratación pública, infraestructura, vivienda, energía, subsidios o programas de inversión social.

El tercer asunto es laboral. El DANE reportó que en mayo de 2026 la tasa de desocupación nacional fue de 8,0%, un punto porcentual menos que en mayo de 2025. La tasa global de participación fue de 64,9% y la tasa de ocupación llegó a 59,7%. Aunque el dato laboral muestra resiliencia, el escenario de tasas altas puede moderar nuevas contrataciones si las empresas perciben menor demanda o mayores costos financieros.

El cuarto eje introduce una variable global que ya está modificando el mapa de los mercados: la inteligencia artificial. DAVIbank señala que la IA se ha convertido en un foco central para los mercados accionarios, impulsando a grandes tecnológicas y atrayendo nuevos jugadores en medio de un ciclo de inversión que podría superar los US$500.000 millones en 2026. La Agencia Internacional de Energía estima que la inversión global en centros de datos casi se duplicó desde 2022 y alcanzó medio billón de dólares en 2024; además, calcula que el consumo eléctrico de estos centros podría más que duplicarse hacia 2030, con la IA como principal motor de crecimiento.

Para Colombia, la inteligencia artificial no debe verse solo como una tendencia tecnológica, sino como una conversación de productividad. Las empresas que la integren en procesos comerciales, servicio al cliente, análisis de datos, logística, mantenimiento, eficiencia energética o gestión financiera podrán capturar ahorros y ventajas competitivas. Pero el reto será hacerlo con criterio: no toda inversión en IA genera retorno inmediato y las valoraciones elevadas de compañías tecnológicas también aumentan el riesgo de volatilidad en los mercados.

El frente internacional completa el tablero. En Estados Unidos, la Reserva Federal mantuvo en junio el rango objetivo de los fondos federales entre 3,5% y 3,75%, en un contexto en el que la inflación sigue por encima de la meta de 2% y la actividad económica se expande a pesar de la incertidumbre asociada al conflicto en Medio Oriente. La composición oficial del FOMC para 2026 registra a Kevin Warsh como presidente del comité.

En petróleo, el informe de DAVIbank pone sobre la mesa el impacto de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, la lectura oficial de la Administración de Información Energética de Estados Unidos muestra que el mercado sigue expuesto a restricciones de oferta y tensiones logísticas: la entidad proyectó que el Brent promediaría alrededor de US$105 por barril en junio y julio, a pesar de reportes sobre un posible acuerdo entre ambos países. Para Colombia, un petróleo alto puede mejorar ingresos externos y fiscales, pero también presiona combustibles, inflación y costos empresariales.

En síntesis, julio no será un mes de piloto automático para las empresas. La agenda económica exige revisar presupuestos, recalcular escenarios de tasa de interés, proteger caja, priorizar inversiones con retorno claro, monitorear el frente fiscal y entender que la inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una variable de competitividad presente.

La recomendación estratégica es clara: las compañías que esperen un entorno más barato y estable para actuar pueden llegar tarde. En cambio, las que ajusten estructura financiera, eleven productividad, fortalezcan analítica y mantengan flexibilidad comercial estarán mejor preparadas para navegar un segundo semestre en el que el crecimiento será posible, pero más exigente.

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