Ricardo Roa dejará definitivamente la presidencia el 30 de julio y Juan Carlos Hurtado quedará encargado mientras se adelanta el proceso de selección. El relevo coincide con cambios en la Junta Directiva y la alta gerencia, en momentos en que la compañía debe preservar su producción, asegurar el abastecimiento de gas y definir el ritmo de su diversificación energética.
Ecopetrol entrará en agosto con una presidencia encargada, una Junta Directiva parcialmente renovada y movimientos en algunas de sus principales vicepresidencias. La transición supera el cambio de una persona en la dirección: ocurre en momentos en que la compañía debe tomar decisiones de largo plazo sobre reservas, producción, suministro de gas, inversiones internacionales y expansión hacia nuevos negocios energéticos.
Según informó el Grupo Ecopetrol después de la reunión de su Junta Directiva del 23 de julio, Ricardo Roa se reintegrará a la presidencia de la compañía el próximo 27 de julio y permanecerá hasta el 30 del mismo mes, cuando dejará definitivamente el cargo.
A partir del 31 de julio, Juan Carlos Hurtado Parra asumirá nuevamente como presidente encargado mientras se adelanta el proceso de selección contemplado en la Política de Sucesión de la empresa.
Hurtado se desempeña como vicepresidente ejecutivo de Hidrocarburos desde noviembre de 2025 y anteriormente estuvo al frente de la Vicepresidencia de Exploración, Desarrollo y Producción. De acuerdo con el perfil corporativo publicado por Ecopetrol, es ingeniero electricista, cuenta con formación en evaluación de proyectos y administración del negocio de petróleo y gas, y acumula 27 años de experiencia en el sector.
Su conocimiento interno puede facilitar la continuidad operativa durante el periodo de encargo. Sin embargo, la misión de la nueva presidencia definitiva será más amplia: deberá definir cómo conservar la solidez del negocio tradicional mientras avanza en la transformación de Ecopetrol como grupo multienergético.
El cambio también llega a la Junta y la alta gerencia
La transición no se limita a la presidencia. La compañía informó que Ángela María Robledo y Tatiana Roa renunciaron a la Junta Directiva, con efecto a partir del 31 de julio.
Aunque el órgano podrá seguir deliberando y tomando decisiones con sus integrantes restantes, posteriormente deberá convocarse a la Asamblea General de Accionistas para completar su composición. Luis Felipe Henao fue elegido presidente de la Junta e Hildebrando Vélez asumió como vicepresidente.
También se anunciaron cambios en la alta gerencia. Bayron Triana dejará la Vicepresidencia Ejecutiva de Energías para la Transición desde el 31 de julio y será reemplazado temporalmente por Ernesto Gómez, gerente general de la Refinería de Barrancabermeja.
Por su parte, Victoria Sepúlveda ejercerá la Vicepresidencia Corporativa de Talento Organizacional hasta el 31 de agosto. Desde septiembre, Juan Pablo Amaya quedará encargado de esa dependencia, según la información divulgada por la compañía.
La coincidencia de movimientos en la presidencia, la Junta y la alta administración eleva la importancia del gobierno corporativo. La primera prueba será mantener la continuidad de los proyectos, conservar la confianza de los inversionistas y evitar que las decisiones estratégicas queden suspendidas durante el proceso de selección.
Menores ingresos, pero una operación todavía sólida
El nuevo liderazgo recibirá una empresa que conserva una elevada capacidad para generar caja, aunque sus resultados reflejan la presión de los precios internacionales, la tasa de cambio y la reducción de algunos ingresos.
Según el informe oficial del primer trimestre de 2026, el Grupo Ecopetrol registró ingresos por $28,6 billones, una disminución del 8,7 % frente al mismo periodo de 2025. La utilidad neta alcanzó $2,9 billones, 7,7 % menos, mientras el EBITDA aumentó 1,5 %, hasta $13,5 billones.
El margen EBITDA llegó al 47 %, apoyado, de acuerdo con la compañía, en eficiencias operativas, disciplina de capital, mayor producción nacional de crudo y un mejor desempeño de la refinación.
La producción del Grupo se situó en 725.000 barriles equivalentes por día. La producción nacional de crudo fue de 520.000 barriles diarios y la operación del Permian, en Estados Unidos, aportó 91.800 barriles equivalentes diarios.
En refinación, las plantas procesaron 417.000 barriles por día, 5,5 % más que durante el primer trimestre del año anterior, según el reporte corporativo.
Estas cifras muestran una empresa con capacidad operativa y financiera, pero obligada a priorizar cuidadosamente sus inversiones. La administración entrante deberá decidir cuánto capital destinar a sostener los hidrocarburos, cuánto comprometer en gas y qué velocidad imprimir a las inversiones en electricidad y energías renovables.
Las reservas siguen siendo el soporte del negocio
Aunque Ecopetrol ha ampliado su participación en transmisión eléctrica y energías renovables, el petróleo y el gas continúan siendo fundamentales para sus ingresos, su flujo de caja y su capacidad de transferir recursos a la Nación.
La compañía informó en febrero que sus reservas probadas netas cerraron 2025 en 1.944 millones de barriles de petróleo equivalente, un crecimiento del 2,7 % frente a 2024.
El índice de reposición de reservas llegó al 121 %, lo que significa que Ecopetrol incorporó más reservas de las que produjo durante el año. En total, agregó 300 millones de barriles equivalentes, el mayor resultado de los últimos cuatro años, según el reporte oficial.
El resultado mejora la posición de la empresa, pero no elimina el desafío de mantener la producción en campos maduros y desarrollar nuevas fuentes. La presidencia definitiva deberá equilibrar la incorporación de reservas, la rentabilidad de los proyectos y las restricciones ambientales, regulatorias y fiscales que rodean la exploración.
El abastecimiento de gas será una prueba inmediata
El gas natural será uno de los asuntos más urgentes para la nueva administración. Durante el primer trimestre, Ecopetrol atribuyó la reducción de su producción de gas principalmente a la declinación natural de los campos y a una menor demanda estacional.
Para complementar la oferta nacional, Ecopetrol y la Sociedad Portuaria Puerto Bahía anunciaron en mayo el inicio de la ejecución de un proyecto de regasificación en Cartagena.
Según la compañía, la iniciativa podría incorporar hasta 300 GBTUD —millones de unidades térmicas británicas por día— desde diciembre de 2026, con el propósito de reducir el riesgo de déficit y fortalecer la seguridad energética.
Ecopetrol había explicado previamente que la infraestructura fue contratada por siete años y tendría una expansión gradual. El proyecto comenzaría con una capacidad inicial y podría alcanzar hasta 370 GBTUD desde diciembre de 2028.
La nueva presidencia deberá acompañar la ejecución de esta infraestructura y, al mismo tiempo, avanzar en los proyectos de producción nacional y desarrollos costa afuera. El reto será evitar que la importación se convierta en la única respuesta estructural frente a la declinación de los campos colombianos.
Las inversiones internacionales también exigirán definiciones
La transición ocurre mientras Ecopetrol avanza en una oferta pública de adquisición voluntaria para comprar una participación accionaria en Brava Energia, compañía brasileña de exploración y producción de petróleo y gas.
La operación fue anunciada inicialmente en abril y posteriormente quedó sometida a requerimientos y decisiones de la Comissão de Valores Mobiliários de Brasil. Ecopetrol ha informado al mercado sobre las diferentes etapas regulatorias del proceso, incluida una suspensión temporal y una decisión posterior de la autoridad brasileña sobre un recurso relacionado con la oferta.
La eventual adquisición podría ampliar la exposición internacional de Ecopetrol y diversificar sus activos productivos. No obstante, también implicaría comprometer capital, integrar operaciones y administrar riesgos financieros y regulatorios fuera de Colombia.
La futura presidencia deberá establecer cómo encaja esa inversión dentro de las prioridades del Grupo y si ofrece una rentabilidad compatible con las necesidades de exploración, producción, gas y transición energética.
La continuidad será la primera medida del éxito
El presidente encargado tendrá como responsabilidad inmediata garantizar que la operación, los proyectos de inversión y las decisiones comerciales no se detengan. La Junta Directiva, por su parte, deberá conducir un proceso de selección que ofrezca estabilidad, conocimiento técnico e independencia administrativa.
La transición no se evaluará únicamente por el tiempo que tarde el nombramiento. También se medirá por la capacidad de Ecopetrol para mantener su producción, reponer reservas, fortalecer el abastecimiento de gas, conservar la disciplina financiera y avanzar en nuevos negocios sin debilitar la actividad que todavía sostiene la mayor parte de sus resultados.
El relevo ocurre en un momento de decisiones difíciles. Ecopetrol necesita transformarse, pero también debe preservar la generación de recursos que la convierte en una empresa estratégica para las finanzas públicas y la seguridad energética del país.

